VACÍA TU MENTE

“Vale más un lápiz pequeño que una memoria gigante.”

El error de mantener una lista mental de tareas pendientes

Nos cuesta mucho estar centrados en una sola actividad porque en nuestra cabeza hay un montón de cosas que no dejan de distraernos cada vez que vienen a nuestra memoria. Este ruido interno, en su mayoría, suelen ser el resto de asuntos pendientes que tenemos por resolver y que no dejan de martillearnos.

Nuestra mente nos distrae continuamente recordándonos lo que tenemos que hacer porque, sin darnos cuenta, hemos almacenado en nuestra mente la lista de los asuntos pendientes. A esto hay que añadir que nuestra capacidad de memoria es ineficiente: olvidamos cuando necesitamos recordar, y recordamos cuando no es necesario, y esto último nos distrae. Por eso, mantener una lista mental de tareas pendientes es un gran error: provoca frustración por culpa de los olvidos, y produce estrés al recordarnos aquello que no es necesario recordar en ese momento.

Recuerda menos y escribe más

La mejor manera de que nuestra mente deje de boicotearnos olvidando las cosas que tenemos que recordar y recordándonos lo que no es necesario, es tomando notas y dejando de usar la mente como una agenda. Es decir: en vez de mantener las ideas en la cabeza, tenemos que descargarlas en un «contenedor de ideas» con el objeto de eliminar el ruido continuo que suena en nuestra mente.

Pero no basta con tomar notas en cualquier sitio y de cualquier manera, sino que es necesario que nuestra mente confíe en nuestro sistema de apuntes, para que se vacíe de toda esa información que no debe de estar en nuestra cabeza. En cambio, si nuestro sistema no es fiable para nuestra mente, entonces ésta no se relajará y seguirá boicoteándonos y generándonos estrés, ansiedad y frustración.

Nuestra mente está hecha para pensar, no para recordar.

Cuando descargamos nuestra mente de información que debería estar anotada, liberamos espacio para pensar y para crear.

Te invito a realizar un ejercicio práctico para vaciar tu mente:

Escribe en una lista todo aquello que tienes para hacer en la cabeza y que te preocupa. Escribe todo, tanto de tu ámbito personal como profesional y deja tu mente totalmente vacía. No uses tu memoria RAM de ejecución como disco duro de archivo. Y nota como te quedas vacío y descansado…y más creativo.

TERRITORIO SAGRADO: LA CLAVE DE LA PRODUCTIVIDAD

LO MÁS SAGRADO DE TU AGENDA

Si hay un concepto fundamental para nosotros en la productividad personal es el del “TERRITORIO SAGRADO”. Son aquellas tareas que hay que hacer sí o sí antes que se acabe la jornada. Otros pueden llamarles tareas imprescindibles, prioritarias, urgentes o importantes pero nosotros le damos ese carácter “sagrado” para dotarles de un compromiso y una implicación TOTAL en su cumplimiento.

CRITERIOS PARA IR AL TERRITORIO SAGRADO

Los criterios para que la tarea requiera ir al territorio sagrado serían alguno de los tres siguientes:

1.            Existe una fecha límite objetiva, que han sido impuestas por otras personas. Se entiende que las fechas puestas por uno mismo son renegociables siempre.

2.            Si no actuamos en el plazo considerado (diario, semanal,…) las consecuencias serán indeseables. Descartamos las consecuencias indeseables a medio y largo plazo.

3.            Tienes un compromiso personal, firme e irrevocable de hacerlo en ese mismo plazo (no a largo plazo). Si la seguridad de cumplir el compromiso no es del cien por cien, mejor lo dejas para la próxima semana. Es importante no autoengañarte con deseos imposibles.

Siguiendo estos criterios impediremos que decidamos realizar aquellas tareas que nos gustan o apetecen más, a pesar de que podrían hacerse más adelante.

¿DÓNDE UBICAMOS ESE TERRITORIO SAGRADO?

Resulta muy útil un modelo de agenda que tiene una paginación semanal, con un lado derecho para listar todas las tareas pendientes de la semana y un lado izquierdo con espacios diarios en el que volcar las tareas planificadas para cada día.

En este modelo de agenda debemos distinguir EL TERRITORIO SAGRADO a la izquierda, de prioridad máxima y que no podemos dejar sin acabar al final de la jornada

Por otro lado en el calendario debemos tener las CITAS, que tienen un horario y lugar determinado y que involucran a otra u otras personas con las que hemos adquirido un compromiso y por ello tienen también la consideración de SAGRADAS.

Por lo tanto:

CITAS + PARTE IZQDA. DE LA AGENDA = TERRITORIO SAGRADO

Ya tenemos un lugar físico de máximo compromiso en el que nos podemos focalizar para llevar nuestra productividad al máximo.

No es imprescindible usar este modelo de agenda. Puedes hacer tu propio sistema en tu cuaderno, tu móvil o con alguna aplicación de tareas como el “Google keep”. Lo único necesario es que incluya estos dos conceptos.

¿CUÁNTAS TAREAS PONEMOS EN TERRITORIO SAGRADO?

Este es el mayor error que cometemos habitualmente cuando nos dedicamos a planificar. Solemos considerar a todas nuestras tareas urgentes e importantes y cargarnos de actividades que “nunca” somos capaces de cumplir en su totalidad, llevándonos a la frustación y la ansiedad.

Algo razonable sería marcarte un máximo de 3 tareas/día  y reservar un espacio de hora y media para tareas del territorio sagrado. Puede parecer escaso, pero, por nuestra experiencia, sabemos que si apuntamos muchas tareas y destinamos más tiempo, las tareas no se concluyen, porque nos come el día a día y los imprevistos.

Descuida, que si acabas pronto con tu TERRITORIO SAGRADO, ya irás adelantando tareas de tu listado de pendientes o aprovecharás para tu tiempo personal. Pero estate seguro que la satisfacción diaria y continuada de haber cumplido con tus tareas del territorio sagrado te darán una sensación de mayor productividad y libertad personal.

Revisa todas tus tareas pendientes de esta semana y piensa en tu propio sistema de clasificación de tareas en tu territorio sagrado personal y empieza a disfrutar de tu tiempo. Y si necesitas que te ayudemos ponte en contacto con nosotros en www.biznesconsultores.com.

EL MAYOR ENEMIGO DE LA PRODUCTIVIDAD: LA MULTITAREA

LA TRAMPA DE LA MULTITAREA

Mucha gente presume de llevar por delante varias cosas a la vez, lo que las hace sentirse más productivas, aunque los estudios científicos demuestran que se trata de una falsa sensación, ya que la multitarea reduce grandemente la productividad personal.

El cerebro sólo puede prestar atención efectiva a una sola cosa. De manera que si obligamos al cerebro a prestar atención a más de una cosa a la vez, lo hará, pero de forma ineficaz, lo que se traducirá en un mayor número de errores, una menor calidad de los resultados obtenidos, un mayor tiempo total empleado… En definitiva, una reducción de la productividad personal.

Otro de los inconvenientes de la multitarea es que es muy adictiva porque nos produce la sensación de que pronto habremos acabado varios asuntos de nuestra lista de tareas pendientes, aunque es probable que no acabemos ninguna de las actividades empezadas y el trabajo que hayamos adelantado lo habremos hecho mal.

ESTATE A LO QUE ESTÁS

Somos más productivos cuando estamos completamente inmersos en la actividad que nos ocupa, cuando estamos totalmente concentrados o enfocados en una sola tarea.

Sin embargo, cuando estamos desarrollando alguna tarea, casi sin darnos cuenta, también estamos pendientes del móvil, del correo electrónico, de las redes sociales… (igual se llaman redes porque nos atrapan). De forma continua interrumpimos lo que estamos haciendo sin ser conscientes del coste que este mal hábito nos acarrea tanto en pérdida de tiempo como en aumento de estrés y ansiedad.

Es nuestra responsabilidad como empresarios, directivos o profesionales liberales, protegernos y habilitar periodos durante los que mantenernos enfocados, evitando interferencias externas: distracciones e interrupciones.

DEFINIR ANTES QUE EJECUTAR

Es más importante dedicar tiempo a definir el trabajo que ejecutarlo directamente sin reflexión ni previsión. Si definimos correctamente el trabajo, identificaremos lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer. Es paradójico que en el trabajo del conocimiento la pregunta que hay que hacerse constantemente sea: ¿Puedo yo no hacer este trabajo?, precisamente para disponer de tiempo suficiente para lo que sí hay que hacer.

Eso sí, una vez identificado lo que hay que hacer en cada momento, el siguiente paso es hacerlo bien. Y hacerlo bien, entre otras cosas, consiste en empezarlo y acabarlo en el tiempo que le asignemos.

Por tanto, todo el tiempo que invirtamos definiendo el trabajo, lo ahorraremos en su ejecución, nos permitirá acabarlo a tiempo y, además, el resultado será de mayor calidad.

EFICAZ VS. EFICIENTE

No basta con ser eficaz (hacer lo que hay que hacer), sino que también hay que ser eficiente (hacer las cosas empleando la cantidad óptima de recursos, entre los que se encuentra uno de los más valiosos: el tiempo).

En el trabajo del conocimiento, la mejora de la productividad personal puede alcanzarse por dos vías: seleccionando mejor lo que hay que hacer y haciendo mejor lo seleccionado. Seleccionar mejor aumentará nuestra eficacia, ya que dejaremos sin hacer lo menos relevante para el logro de nuestras metas y objetivos; y hacerlas mejor aumentará nuestra eficiencia, ya que haremos un uso más óptimo de nuestro valioso tiempo, gracias a nuestro enfoque y concentración.

Y tú qué prefieres ¿Ser eficaz o eficiente?

¿CÓMO DECIDIMOS LO QUE TACHAMOS?

La difícil decisión de no hacer

Si partimos de la premisa de que tenemos más cosas que hacer que tiempo disponible para hacerlas, tenemos que decidir qué hacer y qué dejar de hacer y por tanto, nuestra toma de decisiones pasa a ser una de las claves de la productividad personal. Pero esto no es fácil, ya que la tendencia natural de las personas es intentar hacerlo todo, sin dejar nada por hacer, para no sentirse culpables.

El proceso de toma de decisiones que se emplea normalmente no es eficaz, por dos motivos:

  1. El primer motivo es que a la hora de elegir no se suele contar con todas las opciones posibles.
  2. Y el segundo es que los criterios de selección que se usan habitualmente son subjetivos y, por tanto, la calidad de la elección depende de los criterios de cada persona.

La trampa de tachar tareas

Nos gusta creer que decidimos de forma correcta lo que tenemos que hacer, aunque realmente lo decidimos de forma caprichosa; es decir:

  • Solemos hacer antes las cosas que nos gusta hacer y dejamos para luego las que nos gustan menos.
  • Preferimos hacer las cosas que nos resultan más fáciles antes que las que nos resultan más difíciles.
  • Elegimos hacer antes las cosas que se terminarán en menos tiempo y posponemos las que nos llevarán más tiempo.
  • Nos sentimos más tentados por los asuntos urgentes que por los importantes.
  • Nos decantamos por las cosas que sabemos hacer, mejor que las que no hemos hecho antes.
  • Anteponemos los asuntos que nos imponen otros que los que elegimos nosotros.
  • Preferimos hacer antes aquellas tareas que nos proporcionan una recompensa a corto plazo que aquellas otras cuya recompensa nos llegará a medio o largo plazo.
  • Y por último, elegimos una tarea que se pueda desarrollar de forma automática, sin necesidad de pensar, antes que otra que sí lo requiera.

Si relacionamos estos criterios de selección con nuestra lista de tareas pendientes, podemos concluir que nos decantamos más por las tareas que podemos quitarnos antes de encima; es decir, las que podemos tachar más fácilmente de nuestra lista. Lo placentero, lo fácil, lo rápido, lo urgente… nos lo podemos quitar de encima más fácilmente que su alternativa: lo desagradable, lo difícil, lo que requiere más tiempo, lo importante…

Por tanto, nuestro sistema natural de selección de tareas es muy poco eficaz.

El secreto de la productividad está en saber elegir

Una persona eficaz es aquella que ha desarrollado el hábito de tomar buenas decisiones sobre qué dejar de hacer, que son aquellas tareas que menos nos acercan a nuestras metas y objetivos, tanto personales como profesionales.

La buena noticia es que se puede aprender en unos sencillos pasos:

Primero; evaluar de forma sincera el uso de tu tiempo y la rentabilidad que sacas de cada actividad que te consume el tiempo.

Segundo; definir los criterios objetivos más adecuados para que elijas de forma acertada entre qué hacer antes, qué hacer después, y qué dejar de hacer.

Tercero; implementar este sistema de toma de decisiones para que se convierta en un hábito que contribuya al aumento de tu productividad personal y a la reducción del estrés y ansiedad en tu actividad profesional.

La teoría es sencilla, ¿verdad? Pero lo difícil no es entenderlo, sino hacerlo. Por ello, resulta siempre muy recomendable contar con el acompañamiento de un coach-consultor que te guíe en esta toma de decisiones eficaces.

Recuerda que lo importante no es tachar tareas, sino conseguir tus objetivos.

LA CLAVE: DEJAR DE HACER

El trabajo ha cambiado

Una de las razones por las que a las metodologías de organización y gestión personal clásicas hay que introducirles algunos ajustes es porque el trabajo de los empresarios, directivos y profesionales liberales ha cambiado mucho en los últimos años.

El trabajo de las personas que ocupan los niveles inferiores del organigrama de la empresa está totalmente organizado, las tareas están muy definidas y es mínimo el grado de libertad que tienen para actuar de forma autónoma. Por ejemplo, quien trabaja en una cadena de montaje tiene que realizar en cada momento una tarea claramente definida y no puede hacer ninguna otra.

Hay más trabajo por hacer que tiempo para hacerlo

En cambio, el trabajo de los empresarios, ejecutivos y profesionales liberales, y aún más en la actualidad, no está ni puede estar demasiado organizado. Éstos desarrollan lo que se denomina el «trabajo del conocimiento», que se caracteriza principalmente porque no es un trabajo definido, no siempre se sabe qué hay que hacer y en cada momento pueden elegir entre muchas tareas diferentes, lo cual produce cinco consecuencias directas que hay que tener en cuenta:

  1. La primera consecuencia es que al no ser evidente el trabajo, es necesario definirlo antes para poder afrontarlo.
  2. La segunda, como el trabajo es desconocido, entonces el cerebro lo reconoce como un peligro potencial, lo cual produce estrés y ansiedad.
  3. La tercera, si no se sabe qué hay que hacer, tampoco se sabe cuánto tiempo requerirá ese trabajo.
  4. La cuarta, tampoco se sabe cuándo un trabajo indeterminado se puede dar por acabado, ya que su finalización se verá afectada por la subjetividad de cada persona.
  5. Y la quinta consecuencia, los trabajos indefinidos se presentan de forma continua a modo de imprevisto.

Entender el siguiente concepto es fundamental en la era del trabajo del conocimiento: Hay más trabajo por hacer que tiempo disponible para hacerlo.

La solución pasa por dejar cosas sin hacer

El problema no está en la cantidad de trabajo que hay que hacer, sino en el propio carácter del directivo, en sus hábitos y en su estilo de trabajo. Éstos son realmente los que condicionan su actitud frente al volumen de trabajo y al uso del tiempo, y que tantos problemas les genera. El entorno profesional, por supuesto, también influye en la organización personal, ya que no es lo mismo por ejemplo, ser jefe en una empresa que en otra, o ser jefe en un sector que en otro, pero es el propio directivo quien puede y debe hacer ajustes en su propia persona.

Por tanto, la ventaja que los jefes y profesionales liberales tienen a la hora de tomar sus propias decisiones, a priori es buena, pero si no se sabe administrar, entonces se acaba:

  • haciendo cosas innecesarias,
  • haciendo algo que puede o debe hacer otra persona,
  • dejando cosas importantes para luego,
  • ejecutando una tarea antes de conocer con exactitud lo que se debe hacer,
  • reaccionando a los acontecimientos en vez de controlarlos…

Por tanto, ya que hay más trabajo por hacer que tiempo disponible para hacerlo, la solución pasa, inexorablemente, por dejar cosas sin hacer. La clave está en disponer de un sistema eficaz que nos ayude a elegir qué hacer y qué dejar de hacer.

Y esa es la clave de nuestro programa “LIBERTAD PERSONAL”. Contacta con nosotros y te informamos sin compromiso

PRODUCTIVIDAD: ¿ESTRÉS O LIBERTAD? TÚ ELIGES

La productividad en el siglo XX

Desde el siglo pasado se han popularizado una serie de principios fundamentales sobre la gestión del tiempo y la organización personal que vienen demostrando su eficacia durante décadas. Como ejemplo, la matriz urgencia-importancia de Eisenhower o los métodos clásicos de planificación.

Sin embargo, las cosas han cambiado de forma vertiginosa durante los últimos años. Nos encontramos en la era de la información, caracterizada principalmente por el extendido y elevado estrés que padece la población en general, pero sobre todo los ejecutivos, empresarios y profesionales liberales.

Por tanto, los sistemas tradicionales de gestión del tiempo que hemos estudiado hasta ahora pueden seguir siendo válidos, aunque a partir de ahora debemos analizar nuevas técnicas y herramientas encaminadas a aumentar nuestra productividad personal a la vez que combatimos el estrés y la ansiedad.

El estrés de la vieja productividad

El estrés, por definición, es un mecanismo de supervivencia, es una respuesta de defensa automática ante los estímulos desconocidos, que en tanto que son desconocidos, son registrados por nuestro cerebro como potencialmente peligrosos. Por tanto, algo de estrés es bueno y necesario.

Entonces, ¿por qué el estrés se ha convertido en un enemigo tan perjudicial? Muy sencillo: porque se trata de un mecanismo diseñado para activarse de forma puntual ante una situación desconocida que pudiera suponer un peligro potencial, para luego desactivarse una vez que el peligro haya pasado. Sin embargo, en la actualidad, este mecanismo está activado de forma continua, porque en la era de la información estamos recibiendo estímulos desconocidos de forma permanente, lo que hace que el estrés también sea continuo y constante.

Pero ni la información nueva, ni siquiera el exceso de ésta, es estresante por sí misma. Lo que nos estresa es desconocer qué supone realmente toda esa información que nos ha llegado y aún no hemos tenido tiempo de conocer, la que nos sigue llegando y aún no conocemos, y la que nos seguirá llegando. Toda esta información desconocida supone un potencial peligro para nuestro cerebro. Además de la nueva información que constantemente nos llega, también hay otras fuentes de estrés, como son todas esas situaciones que suponen un cambio para nosotros. Esos cambios exceden de nuestro control y no podemos prevenirlos. Por eso, los nuevos programas de productividad personal pretenden ocuparse de los aspectos que sí dependen de nosotros y que, por tanto, podemos controlar para mejorar nuestra organización personal.

Libertad personal en el s. XXI

En nuestro programa LIBERTAD PERSONAL, acompañamos a gerentes y directivos a construirse un sistema único y personal de organización, cambiar sus actitudes y sus hábitos en el uso de su tiempo y emplear las herramientas que mejoren su capacidad de elegir en qué quieren enfocar su vida.

Solemos motivar a nuestros estresados empresarios a que se afilien (imaginativamente) al sindicato que queremos crear: el sindicato LIBERTAD, del acrónimo Liberación Individual para decir Basta a la Explotación Reiterada del Tiempo de Autónomos y Directivos. Y realmente la mayoría de nuestros clientes necesitarían un buen enlace sindical que defendiera contra ellos mismos la insensatez de una jornada laboral interminable que muchas veces pasa de las 60 horas semanales.

Y tú ¿te apuntarías al “sindicato” por la LIBERTAD PERSONAL?

NEUROCIENCIA PARA COACHES

¿Tiene sentido el neurocoaching?

Hay una tendencia generalizada a añadir el sufijo neuro- a cualquier actividad y sumarse así a la corriente más atractiva de la ciencia actual. Aquella que pretende estudiar el funcionamiento de la mente y la consciencia y su influencia en el comportamiento humano.

Resulta obvio el interés de este conocimiento para los procesos de coaching y por ello considero de interés exponer  unas ideas básicas sobre los fundamentos de la neurociencia y el cerebro.

Para ello voy a basarme en la exposición de la Dra. Nazareth Castellanos, física, neuro-científica y divulgadora, que estudia cómo el cerebro se comunica con el cuerpo a través de la meditación, y que voy a resumir a continuación.

El CEREBRO ES COMO UN BOSQUE

Se pensaba a principios del siglo pasado que el cerebro era como un bosque, como un todo continuo, pero Ramón y Cajal, estudiando el cerebro embrionario, descubrió que el cerebro estaba formado por “árboles” individuales: las neuronas. Estas neuronas son muy numerosas (hay 86.000 millones) y están conectadas entre sí mediante un mecanismo de descargas eléctricas; las neuronas se cargan de electricidad y al llegar a un nivel, se produce un disparo: la sinapsis,  de manera que ese “disparo” provoca la apertura de una puertas que liberan unas sustancias químicas llamadas neurotransmisores que viajan de las raíces de una neurona a la copa de otra neurona, transmitiendo los paquetes de información. Para cualquier actividad (memorizar, hablar, movernos,…) hay una infinidad de sinapsis entre millones de neuronas. Y por eso se habla de redes neuronales.

EL VIAJE DE LA INFORMACIÓN

Existen varias zonas en el cerebro. La información primero se percibe a través de los receptores sensoriales, luego se filtra por las diferentes estaciones, primero en las zonas más profundas, inconsciente y emocional y luego pasa a la parte más externa del cerebro que es la que nos hace ser consciente de lo que estoy viviendo. La mayoría de la información nos llega de manera inconsciente en esas zonas interiores del cerebro y sólo una parte se traduce de manera racional en la corteza frontal.

COHERENCIA MENTE Y CUERPO

Todo está relacionado. Existe lo que se llama  “la coherencia fisiológica” tanto entre padres e hijos como entre los distintos órganos del cuerpo: cerebro, corazones, intestino, etc. La información  y las emociones tardan en procesarse y no son inmediatas. Una de las primeras estaciones que coordinan las emociones es anterior a la consciencia racional. Se dice que “El cuerpo sabe lo que la razón aún desconoce”. Por eso aprender a sentir la consciencia corporal es fundamental en la educación de los niños: “No lloro porque estoy triste, estoy triste porque lloro”.  Hay que enseñarles a interpretar nuestro cuerpo, nuestra postura y cómo ésta es un reflejo de nuestras emociones. Cuando hacemos ejercicio el hipocampo (el órgano gestor de la memoria) se hace más fuerte. El ejercicio físico es un gran protector de la salud mental. Y practicar yoga fortalece el cerebro. Reconocer la expresión de mi cuerpo es fundamental para entenderse uno mismo y crecer.

EL JUEGO DE LA ARCILLA Y EL ESCULTOR

Según la doctora, el cerebro es mucho más agradecido de lo que creemos (de hecho, meditar provoca ya un cambio a los 5 días en nuestro cerebro). Ramón y Cajal ya nos hablaba del concepto de plasticidad cerebral: “Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro”. Las cosas surgen de forman involuntaria, pero con el propósito y la intención  nosotros podemos esculpir la arcilla para crear lo que queramos. La neurociencia estudia esa arcilla, esa actividad espontánea e involuntaria del cerebro.

Y aquí entra algo que a los coaches también nos ocupa: los hábitos. De entre todas las opciones el cerebro va a escoger siempre la opción que esté más acostumbrado, más habituado. Aunque le niegues racionalmente al cerebro hacer algo, en realidad lo refuerzas. El cerebro sabemos recordar pero no sabe cómo olvidar. Sólo sabe sustituir. Para cambiar un hábito hay que cambiarlo por otro y quien desequilibra la balanza es, precisamente, el control racional y voluntario para el que hay que tener el propósito o la intención. Sólo cuando el nuevo circuito pesa más que el anterior este se instituye.

Hasta el optimismo y la generosidad se puede cultivar. Si elegimos voluntariamente ser más optimista o generoso, podemos transformar el cerebro.

LA MENTE DIVAGANTE

Nos metemos en más cosas de las que podemos. En palabras de Hipócrates: “Antes de sanar a alguien, pregúntale si es capaz de renunciar a aquello que le enferma”. Hoy todo va muy rápido y tenemos muchas tareas. No queremos renunciar a nada y eso nos provoca un cansancio enorme.  Una de las cosas que más nos provocan cansancio es estar haciendo una cosa y pensando en otra. Un estudio de Harvard ha puesto incluso cifra a este hecho: afirman en su estudio que un 47% de las personas estamos en otra cosa mientras hacemos algo. Es lo que se llama mente divagante. Y una mente divagante es una mente infeliz. La clave de la felicidad es, entonces: hagas lo que hagas, hazlo. Es fundamental volver al presente,  pasar más tiempo haciendo lo que estemos haciendo. En la revista Science, en un estudio en que se pidió a los sujetos controlar sus pensamientos, el tiempo medio sin despistarse era de 6 min. y el 83%  consideró el esfuerzo como desagradable. No sabemos estar con nosotros mismos y controlar nuestra mente. Esto nos lleva a una pelea eterna y es la razón de que el mindfulness,  con el que aprendes a estar en el presente, sea una técnica tan exitosa hoy en día.

LA JAULA DE LOS MONOS

¿Cómo podemos practicar estar en el presente? Uno de los ejercicios más habituales es prestar atención a la respiración. La atención supone la toma de control de tu propia mente. La meditación no es una moda, es una capacidad intrínseca de observarnos a nosotros mismos. Prestar atención a nuestra respiración es centrarnos en la corteza frontal racional, es como la luz del minero que enfoca a donde diriges la mirada y la atención. Eso provoca lo que se llama: silencio neuronal,  todo el cerebro se centra en esa parte frontal y en los experimentos de neuroimagen, se ve cómo el resto del cerebro está tranquilo. Pero si, de repente te distraes se encienden las luces por todo el cerebro y empieza” un movimiento muy rápido e involuntario que los investigadores llaman:   “La jaula de los monos a los que les ha picado un escorpión”.

Existen 2 zonas del cerebro también relacionada con la atención: la corteza cingulada que actúa como un interruptor de la atención y la ínsula donde se forja la idea del yo consciente. Al entrenar esta red de ambas zonas con la corteza frontal con la meditación reforzamos estas partes del cerebro. Y es suficiente con media hora al día.

Al fin y al cabo, meditar es familiarizarse con uno mismo. Todos hemos estudiado muchos años y nadie nunca nos ha dicho que nos teníamos que estudiar a nosotros mismos. Al menos hasta que te has encontrado con un coach.

EL CEREBRO Y LOS BOLEROS

Las neuronas cantan y hablan entre sí. Emiten una descarga eléctrica en distintos ritmos: desde 1 o menos descargas por segundo a 50-100.

El ritmo más común de las neuronas es el ritmo alfa: unos 8 impulsos/segundo. Este es el lenguaje normal del cerebro. Las neuronas se comunican entre sí cuando tienen el mismo ritmo.  Las ondas alfa hacen de barrera a las interferencias de señales con otros ritmos. Son como señales de stop. Así mismo, los otros órganos como el corazón, el intestino o la respiración también tienen ritmos. Y si se armonizan todo funciona bien. Por eso dice que nuestro cuerpo es como un bolero y el cerebro sería como el director de la orquesta que hace que a veces suena bien y otras veces suena mal.

SÉ AMABLE CONTIGO MISMO

El último consejo que nos da la neurociencia es muy sencillo, pero no por ello menos importante: la importancia de ser amable conmigo mismo. La dureza y autoexigencia de una férrea voluntad no es tan eficiente y nos genera estrés y ansiedad. Si reconozco todas las cosas que puedo mejorar pero soy más compasivo e indulgente conmigo mismo,  se activa la corteza orbito frontal y ello nos genera más felicidad.

Así que la neurociencia nos regala una gran herramienta a los coaches. Si somos capaces  de mostrar a nuestros clientes el camino a su consciencia corporal y emocional, a cambiar sus hábitos, a prestar atención a lo que quieren y a sentir amabilidad con uno mismo  podemos acompañarles en su desarrollo hacia su éxito personal y profesional.

¿EN QUÉ CONSISTE EL COACHING PARA PYMES?

Son muchos y muy variados los factores que intervienen en el desarrollo y en el futuro éxito de una PYME. Un buen plan de acción y talento son algunos de ellos, pero ¿Qué pasa cuando el enfoque no está donde debería?

Si como dueño de una PYME te sucede esta situación, lo más seguro es que necesites del coaching empresarial.

En caso de que no sepan en qué consiste y cómo puede beneficiar a tu empresa, te recomendamos leer este artículo donde reunimos información interesante sobre un tema que puede ser realmente extenso (pero que trataremos de resumir). ¡Empecemos!

¿Qué es el coaching?

El coaching no es más que una relación bilateral entre la persona que necesita el acompañamiento y el coach, que es el profesional encargado de esclarecer y buscar el máximo potencial de la situación actual que se desea mejorar.

En el caso específico del coaching para PYMES, los objetivos se centran en el crecimiento de la empresa que esté presentando algún tipo de estancamiento. Sin embargo, esta asesoría también se recomienda incluso si la compañía va por buen camino.

La razón de esto es simple: muchas veces los dueños de las empresas tienen ideas con mucho potencial, pero las responsabilidades del día a día pueden absorber toda la energía necesaria para llevarlas a cabo.

Es por ello que el coaching se vuelve casi indispensable para garantizar el óptimo desarrollo de cualquier organización, especialmente de las PYMES que están comenzando o que están en proceso de cambios.

02-¿En qué consiste el coaching para PYMES

Aplicaciones del coaching en las PYMES

Para que tengas una mejor idea de cómo podría aplicarse el coaching empresarial a tu pequeña o mediana empresa, a continuación, te dejamos una lista de las situaciones en las que necesitarás el apoyo de un coach.

  • Redefinición de estrategias: si el plan inicial no está dando los resultados que esperabas, lo más probable es que necesites la asistencia de coaching para PYMES durante la redefinición de estrategias. De esta manera sabrás cuáles son los aspectos que realmente traerán beneficios a tu PYME.
  • Gestión de equipos: ejercer un liderazgo motivador es clave para que todos los empleados aporten lo mejor de sí para el crecimiento de la empresa. Es por ello que el coaching también es una buena opción para diseñar una gestión de equipos que aumente la productividad y eficiencia de todos los trabajadores.
  • Toma de decisiones: esta es una de las acciones más importantes en cualquier PYME, y por ello debe hacerse con total responsabilidad y consciencia de que todas las decisiones que se tomen tendrán repercusión en la organización. Al contar con un coach para PYMES, el margen de error se reducirá considerablemente.

Te ayudamos con coaching profesional

Y si te preguntas dónde puedes conseguir un coaching profesional y comprometido con el crecimiento de tu PYME, aquí te damos la respuesta: nuestro equipo de Biznes Consultores.

Como verás, contar con la asesoría de un coach para PYMES podría ser de gran ayuda para llevar tu empresa al máximo nivel. ¡Contáctanos y cuéntanos cómo podemos ayudarte!

DESIGN THINKING & COACHING

Dos procesos creativos para gestionar el cambio en las pymes

Definición del design thinking

El design thinking es una metodología de resolución de problemas desde un enfoque creativo sistemático, entendiendo que la creatividad no es un acto impulsivo genial sino un proceso de trabajo.

Al igual que el coaching, el design thinking es una forma de pensar, un proceso con el que crear soluciones. Tim Brown, profesor de la Escuela de Ingeniería de Stanford, en un artículo de Harvard Bussiness Review en 2008 definió el design thinking como “una disciplina que usa la sensibilidad y métodos de los diseñadores para hacer coincidir las necesidades de las personas con lo que es tecnológicamente factible y con lo que una estrategia viable de negocios puede convertir en valor para el cliente y en una oportunidad para el mercado”. Los 3 términos de deseabilidad, factibilidad y viabilidad son las claves de un buen diseño y también las características de un buen objetivo de coaching: que sea realmente valioso para el cliente, que se puede hacer y que sea viable en este momento.

Metodología del design thinking aplicado al coaching

El coaching con design thinking utiliza métodos visuales y gráficos para presentar y organizar la información: imágenes, mapas mentales, líneas de tiempo, esquemas… El uso de material gráfico ayuda a integrar el conocimiento mediante experiencias visuales más potentes que las meramente  lingüísticas.

La metodología persigue la idea de desaprender (romper creencias) estimulando la creatividad y rompiendo con ideas preconcebidas con el fin de generar opciones innovadoras para superar retos o mejorar situaciones.

Cuando solo tenemos una opción tenemos una obligación; cuando hay dos posibilidades, tenemos un dilema. Sólo cuando tenemos tres o más posibilidades es cuando tenemos  realmente la posibilidad de elegir.

Modelo divergente y convergente

En ambos procesos creativos, el design thinking y el coaching, hay momentos de búsqueda divergente de cantidad y momentos de selección convergente de calidad.

En un primer momento se persigue una explosión de ideas y oportunidades. El pensamiento imaginativo prima sobre el analítico y, sin la crítica ni el juicio previo, se abre la mente del cliente haciéndole ver la multitud de soluciones que puede tener cualquier situación. Se trata de utilizar el pensamiento divergente. Normalmente nos educan para encontrar una solución concreta pero no buscamos ahora la solución, sino las máximas posibilidades de solución.

En la fase intermedia del trabajo creativo se trata simplemente de unir cosas, buscar conexiones para que afloren elementos inesperados y transversales por medio del pensamiento analítico, lógico y racional. Supone convertir el caos en orden, utilizando también la intuición.

El momento convergente final consiste en  poner el foco en una de las respuestas. Una vez apartado de las soluciones obvias tenemos una solución más profunda, que aporta novedad. Y si ésta no funciona se puede volver a la fase anterior y buscar otro camino, y otro, hasta dar con la mejor solución.

En definitiva, en ambos procesos se pretende primero generar espacios de crecimiento y al final enfocarse en el plan de acción.

Fases del design thinking

Tanto el diseño como el coaching son un proceso, que persigue alcanzar la solución a retos y problemas. Está compuesto por 5 fases que te marcarán el camino a recorrer.

1. EMPATIZAR

La primera fase es la de escuchar para comprender al cliente, descubrir lo que necesita y es importante para él. En el proceso de coaching se asimilaría con la fase previa de generar empatía con el coachee. Resulta fundamental desarrollar buenos cimientos en la relación entre dos personas que van a trabajar juntas,  una relación basada en la ética, la confidencialidad y la confianza.

2. DEFINIR

Una vez establecida esa relación de confianza, hay que definir el objetivo y los recursos que se disponen. Se busca clarificar y concretar la meta a conseguir y su situación actual de manera que el cliente pueda diseñar soluciones viables. La definición del objetivo es el requisito indispensable para empezar cualquier camino y el más importante probablemente.  En el coaching esta fase sería la correspondiente a las fases G (GOAL) de fijación del objetivo y R (REALITY) de explorar la realidad y los recursos, según el modelo GROW de John Whitmore.

3. IDEAR

Con el objetivo ya bien definido, el cliente puede empezar a generar ideas, desde las más atrevidas a las más obvias, que permitan encontrar soluciones innovadoras y eficaces. En esta fase divergente no se emplean filtros ni juicios, sino se favorece la apertura y la imaginación. En el modelo GROW del coaching coincidiría con la fase O (OPTIONS) en la que se anima al cliente a trabajar la creatividad y la innovación y explorar todas las alternativas que se le ocurran.

4. PROTOTIPAR

En esta fase el objetivo es: primero seleccionar, de entre todas las ideas que han surgido, con cuál se va a empezar a trabajar y después construir un modelo tangible (prototipo) que el cliente pueda empezar a implementar. Prototipar, en design thinking, es un proceso para llegar, a través de aproximaciones progresivas, a una solución satisfactoria. En el coaching corresponde claramente a la fase W (WILL) de ¿qué hacer?. Sería el momento de actuar, crear un plan de acción detallado y comprometerse con él.

5. TESTEAR

La última fase consiste en evaluar el plan de acción para comprobar si está teniendo éxito. Consiste en confrontar con el cliente, no tanto el logro, sino el aprendizaje y el ajuste de un plan de acción cada vez mejor que le impulse en la dirección correcta, en el tiempo previsto y con los recursos adecuados. En el coaching, esta fase se corresponde a la etapa de seguimiento y feedback, que supone la forma más efectiva de aprendizaje natural. Las personas aprenden haciendo.

Si algún lector, diseñador o coach, está interesado en profundizar en las relaciones entre ambas disciplinas creativas, puede consultar el libro de Jon Elejabeitia: Coaching con Design Thinking, publicado por Nextyou (Madrid, 2018) o ponerse en contacto con nosotros para conocer nuestros programas de coaching que integran ambas metodologías.

“SI NO SABES ADÓNDE VAS, CUALQUIER CAMINO TE SIRVE”

Con esta frase provocadora de Lewis Carrol, iniciamos nuestro programa “MOTIVOS PARA LA ACCIÓN”, el primero de la metodología paso a paso con que entrenamos las 4 habilidades básicas del buen empresario: Motivación, Organización personal, Habilidad comercial y Liderazgo,  que identificamos como 4 CAJAS DE COLORES: VERDE, AZUL, AMARILLA Y ROJA, respectivamente.

            En esta primera CAJA VERDE , los gerentes y directivos de las pymes pueden entender la energía interna que necesitan para dar un nuevo impulso a su vida y su negocio y descubrir el ¿QUÉ? y el ¿PARA QUÉ? que marcará la dirección para adquirir el máximo compromiso con su plan de acción empresarial y vital.

            Este primer programa consta de un itinerario de 5 etapas con el que avanzarán en el camino correcto que te llevará al éxito en tu desarrollo empresarial, familiar y personal.

PASO 1: LO PRIMERO, SABER LO QUE REALMENTE QUIERES

Tener un sentido o propósito en la vida constituye el mayor aliciente que las personas pueden tener para levantarse de la cama. Descubrir ese “IKIGAI”, tu razón de vivir, es la base del desarrollo personal.

Los legítimos deseos y aspiraciones de cada persona constituyen la gasolina de nuestras acciones, aquello que nos hace movernos. Aprenderemos la diferencia entre los deseos y los sueños.

Trabajaremos los valores propios que son aquellas pautas o cualidades personales que establece cada individuo a fin de adecuarlas a su estilo de vida y definir su personalidad, basadas en su educación, sus experiencias y su propio desarrollo.

Alinear los objetivos con tus valores resulta fundamental. Cuando tus acciones no están alineadas con aquello en lo que crees, tus objetivos no consiguen tener el grado de compromiso necesario y se quedan en el tintero.

Redactarás tu misión personal, una declaración sobre la clase de personas en  que nos queremos convertir. Algo más que un simple enunciado.

PASO 2: VISUALIZA TU FUTURO Y TOMA CONCIENCIA DE TU PRESENTE

Mira las cosas no como son, sino como pueden ser. El poder de la visualización  supone una herramienta muy poderosa. El futuro se origina siempre en nuestro cerebro, y lo proyectamos basándonos en nuestra imaginación.

 Sin embargo, realmente, el presente es el único lugar dónde podemos trabajar ya que tanto el pasado y el futuro se configuran en nuestra imaginación en función de las percepciones que tenemos en un determinado momento.

Visualizar las distintas áreas de la vida con dinámicas como la rueda de la vida nos ayudará a tomar conciencia de cada una de estas áreas y de nuestra satisfacción personal en cada una, para ser capaces de detectar nuestras áreas de mejora más importantes.

Como cuando realizamos un viaje, lo primero es saber dónde queremos ir, pero el segundo paso es conocer desde dónde partimos, cuál es nuestro punto de origen. Debemos saber qué llevamos en nuestro equipaje y qué vamos a necesitar y necesitamos adquirir.

Y una vez que tenemos el destino, el origen y sabemos nuestros recursos, llega el momento de elegir las rutas y saber cuál va a ser nuestra prioridad en el itinerario.

PASO 3:  USA HERRAMIENTAS PARA TRABAJAR CON OBJETIVOS

Se pueden distinguir dos tipos de metas u objetivos; Objetivos finales y Objetivos de rendimiento. Distinguiremos unos de otros porque nosotros sólo podemos trabajar con los segundos, que dependen al 100% de nosotros.

Aprenderemos a definir correctamente un objetivo de calidad que sea inspirador con un enfoque positivo de manera que sea capaz de mantener unos altos niveles de energía y motivación.

Una vez hemos definido nuestro objetivo, es preciso filtrarlo, es decir formularlo de forma correcta, y para eso se aplicarán diversos filtros al objetivo, a través de preguntas según el modelo SMART.

Por supuesto, el logro y la consecución de los objetivos mejor enunciados, depende de la disposición de seguir un proceso paso a paso. La planificación de objetivos o metas facilita que se produzcan los valiosos resultados esperados.

Y naturalmente, el registro de nuestros avances a corto plazo nos proporciona el feedback necesario para ajustar nuestro plan de acción y evaluar la idoneidad de nuestro camino a la meta.

PASO 4: SUPERA TUS BARRERAS

Si puedes encontrar un camino sin obstáculos, probablemente no te lleve a ningún lado. Lo normal es que el proceso esté jalonado de barreras y lo importante es que sepamos cómo superarlas, aprendiendo en cada momento.

Muchas de las barreras que tenemos están causadas más por lo que pasa en nuestra cabeza, por  los modelos que tenemos integrados en nuestro sistema cognitivo que por “la realidad” del mundo que nos rodea. Por ello tendremos en cuenta las fases del proceso de aprendizaje, a nivel del comportamiento, emociones y creencias:

Descubriremos cómo superar bloqueos de comportamiento: Todos tenemos un autosaboteador dentro. Existen muchas maneras de autosabotearse y, desafortunadamente, pocas veces se da uno cuenta de que lo está haciendo ya que  suelen ser inconscientes.

Veremos cómo superar bloqueos emocionales: Toda emoción tiene siempre una intención positiva hacia quien la evoca, es decir “la emoción trata de protegernos de algo/alguien”. Identificar y gestionar estas emociones es la base para superarlas.

El último nivel es el más difícil,  superar bloqueos a nivel de creencias: Las creencias son organizadoras de nuestra forma de percibir, pensar y actuar, dirigen nuestra conducta al nivel más profundo. Diferenciaremos las creencias limitantes y potenciadores y transformaremos las primeras en las segundas.

En este punto es esencial hacer fluir la creatividad. No es tan importante encontrar la respuesta correcta, sino generar tantas opciones creativas como sea posible. La estimulación mental que se produce al buscar alternativas resulta un seguro de éxito.

PASO 5: DESARROLLA TU CAMINO AL ÉXITO

El éxito es algo que todos buscamos, pero lo realmente importante es saber qué es lo que significa el éxito para nosotros. Intentaremos responder a esta pregunta: ¿Qué es el éxito para ti?

Fijándonos en dónde ponen el foco las personas y en los resultados que obtienen como consecuencia de ese enfoque podemos entender el origen de su éxito o de su fracaso. Explicaremos de una forma muy gráfica cómo afecta el foco temporal a tres tipos de personas: las depresivas, las ansiosas y las exitosas:

El éxito depende de la acción y esta acción se articula en  un proceso sucesivo para alcanzar nuestros objetivos según un modelo tradicional occidental. Podemos establecer una secuencia en la escalera del éxito personal: basada en la concreción, planificación, motivación, autoconfianza y fuerza de voluntad

Resulta muy interesante, así mismo, contar con un punto de vista más oriental y para ello vamos a contraponer lo anterior con los pilares para encontrar nuestro ikigai: basados en la humildad, el desapego, la armonía, los detalles y el estar en el presente.

Por último, el objetivo final de este programa es construir un plan de acción para alcanzar un objetivo que se ha definido claramente, a partir del análisis valiente de la realidad y con el mayor abanico posible de alternativas, para conseguir el máximo compromiso con la acción.

Si estás interesado en participar en el programa, aún estás a tiempo. Solicita una entrevista personal en nuestra página web:

Y recuerda que “Tú posees ya el tesoro, nosotros sólo tenemos el mapa.”