VOLVEMOS A JUGAR EN LAS LANZADERAS DE EMPLEO

Hoy he confirmado de nuevo que la máxima atribuida a Platón es cierta:

“Se aprende más de una persona en una hora de juego que en un año de conversación”

Hoy he aprendido mucho de varias personas estupendas que participaban en una Lanzadera de Empleo en Vitoria-Gasteiz, impulsado por la Diputación Foral de Álava y la Fundación Santa María la Real; con la colaboración de Lanbide y del Ayuntamiento de la ciudad. 

El tradicional juego del parchís nos ha servido de base para profundizar más sobre nuestro objetivo profesional, a través de la dinámica del IKIGAI, hemos descubierto nuestros estilos de comportamiento según la metodología DISC y los colores, hemos trabajado con nuestros autosaboteadores, tomado conciencia de nuestros avances en el objetivo de conseguir empleo y hemos conocido nuestros principales motivadores que son el motor de nuestra capacidad para superar barreras.

Yo, como siempre, he disfrutado viviendo la implicación y compromiso de un grupo que compartía confiadamente sus miedos y sensaciones más personales gracias al juego. Esa es la potencia de las actividades de autoconocimiento y desarrollo personal basadas en el juego. Permiten crear un entorno en el que los participantes se sienten seguros y con ganas de compartir sus experiencias y realidades para mejorar sus competencias.

Al final todos han ganado. Porque aunque el tiempo ha impedido acabar la partida, el aprendizaje ha sido potente en ambos sentidos. Gracias a Leyre Sanz, pedagoga y facilitadora del grupo por permitirme compartir con ellos su experiencia de aprendizaje.

Un abrazo y a seguir tirando el dado.

COMPETENCIAS: EL ADN DEL TALENTO EMPRESARIAL

Al igual que en biología el ADN supone la base sobre la que se articula la vida, en la gestión empresarial las competencias suponen los ladrillos sobre los que se asienta el talento de los profesionales, su ADN empresarial.

EL TALENTO ES NUESTRO POTENCIAL

Un talento se define por recursos como la habilidad de una persona que es inherente, innata o que ocurre naturalmente. Se dice que un talento es una habilidad especial para hacer algo sin experiencia previa, estudio o tutela.

Un talento también puede ser desarrollado y mejorado con el tiempo con dirección, instrucción y entrenamiento. Para que un talento sea útil debe venir unido al esfuerzo y al deseo de superación.

LAS COMPETENCIAS SON NUESTRAS HABILIDADES DESARROLLADAS

Las competencias son un conjunto de habilidades y conocimientos relacionados que permiten que una persona actúe efectiva y eficientemente en un trabajo o situación.

Una competencia es un conjunto de conocimientos y habilidades. Es decir, la capacidad de responder demandas complejas, recurriendo y movilizando recursos, en contextos particulares.

Siguiendo con el símil biológico, si los talentos son las bases químicas del lenguaje de nuestro ADN (¿recuerdas los 4 nucleótidos: adenina (A), citosina (C), guanina (G) y timina (T)?)  en el modelo de TTI Success Insights® las bases del potencial serían los 4 estilos de comportamiento DISC.

Y las competencias serían como los aminoácidos esenciales, que en número de alrededor de una veintena constituyen el pilar fundamental de la vida al combinarse para formar las proteínas.

En el mundo de la empresa TTI ha definido 25 competencias con las que puede definir los pilares del desempeño de cualquier puesto profesional y conseguir aumentar la eficiencia en nuestra actividad laboral.

CLASIFICACIÓN DE LAS COMPETENCIAS

Estas 25 competencias se clasifican en 3 tipos, según que incluyan para su desarrollo conocimientos, actitudes personales o de relación con los demás:

a) COMPETENCIAS COGNITIVAS:

Son aquellas que incluyen en su desarrollo procesos cognitivos, estrategias, conocimientos y otros procesos mentales como la creatividad:

  • Pensamiento conceptual – Análisis de situaciones hipotéticas, patrones y / o conceptos abstractos para formular conexiones y nuevos conocimientos.
  • Aprendizaje continuo – Tomar la iniciativa para aprender regularmente nuevos conceptos, tecnologías y / o métodos.
  • Creatividad e innovación – Nuevos enfoques, diseños, procesos, tecnologías y/o sistemas para lograr el resultado deseado.
  • Toma de decisiones – Análisis de todos los aspectos de una situación para tomar decisiones consistentes y oportunas.
  • Pensamiento a futuro – Imaginar, proyectar y/o predecir lo que aún no se ha realizado.
  • Planificación y organización – Utilizar procedimientos lógicos y ordenados para que el trabajo se complete de manera efectiva.
  • Resolución de Problemas – Definición, análisis y diagnóstico de componentes clave de un problema para formular una solución.
  • Gestión de proyectos – Identificación y supervisión de todos los recursos, tareas, sistemas y personas para obtener resultados.

b) COMPETENCIAS INTRAPERSONALES:

Son aquellas que incluyen en su desarrollo procesos y actitudes sobre el manejo de uno mismo ante los acontecimientos del entorno:

  • Flexibilidad – Modifica, responde y se adapta fácilmente al cambio con una resistencia mínima.
  • Orientación a Metas – Establecer, perseguir y alcanzar objetivos, independientemente de los obstáculos o circunstancias.
  • Responsabilidad Personal – Ser responsable de las acciones personales.
  • Resiliencia – La habilidad para recuperarse rápidamente de la adversidad.
  • Proactividad – Demostrar iniciativa y disposición para comenzar a trabajar.
  • Gestión del tiempo y prioridades – Priorizar y completar las tareas a fin de entregar los resultados deseados dentro de los plazos asignados.

c) COMPETENCIAS INTERPERSONALES

Son aquellas que incluyen en su desarrollo procesos de relación e interactuación con los demás:

  • Aprecio a los demás – Identificarse con los demás y preocuparse por ellos.
  • Gestión del Conflicto – Comprender, abordar y resolver el conflicto de forma constructiva.
  • Orientación al cliente – Anticipar, satisfacer y/o superar las necesidades, los deseos y las expectativas de los clientes.
  • Diplomacia – Manejar de manera efectiva y con tacto problemas difíciles o delicados.
  • Desarrollo de Personas – Facilitar, apoyar y contribuir al crecimiento profesional de otros.
  • Persuasión – Convencer a los demás para que cambien su manera de pensar, creer o comportarse.
  • Habilidades Interpersonales – Comunicar de manera efectiva y relacionarse bien con todo tipo de personas.
  • Liderazgo – Organizar e influenciar a las personas para que crean en una visión y al mismo tiempo creen un sentido de propósito y dirección.
  • Negociación – Escuchar muchos puntos de vista y facilitar acuerdos entre dos o más partes.
  • Trabajo en equipo – Trabajar efectiva y productivamente con los demás.
  • Comprensión de los demás – Comprender la singularidad y las contribuciones de los demás.

CÓMO MEDIR LAS COMPETENCIAS

Estas 25 competencias son requeridas en algún nivel en todos los puestos. Con el test de competencias DNA25 de TTI Success Insights® podemos medir y evaluar el nivel que tienes en cada uno y cuáles son más importantes para tu actividad profesional.

Normalmente, la mayoría de los puestos sólo requieren el desarrollo de las primeras siete competencias.  ¿Quieres saber cuáles son las tuyas y cómo desarrollarlas? Ponte en contacto con nuestros consultores en el siguiente enlace:  https://calendly.com/biznesconsultores/reunion-inicial

LA ESCALERA DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

Comentábamos en el post anterior que nuestras habilidades en inteligencia emocional se pueden desarrollar en 5 pasos que podemos considerar secuenciales:

  1. Autoconciencia
  2. Autocontrol
  3. Automotivación
  4. Empatía
  5. Habilidades interpersonales

Vamos ahora a hablar de cada una de ellas:

1.- AUTOCONCIENCIA:

Si no somos conscientes de nuestras emociones y de cómo afectan a los demás, el resto de habilidades de la inteligencia emocional serán más difíciles de demostrar. Si no somos conscientes de nuestras emociones, será prácticamente imposible controlarlas.

¿Está en sintonía con su estado emocional?

¿De qué manera afectan sus emociones a los demás?

¿Está en sintonía con su estado de ánimo y emociones?

¿Con qué frecuencia se ríe de sí mismo? ¿Se ríe de sus propios defectos?

¿Cómo afectaría a su habilidad de toma de decisiones el ser más consciente de su estado de ánimo y emociones?

Ser consciente de sí mismo es el primer paso hacia el autocontrol.

2.- AUTOCONTROL:

Una vez que somos conscientes de nuestras emociones podemos empezar a controlarlas. Si no somos capaces de regular nuestras emociones resulta muy difícil poder concentrarse en cualquier tarea. El autocontrol también entra en juego cuando se introduce algún tipo de cambio en nuestra vida personal y profesional. Si damos rienda suelta a nuestras emociones, corremos el riesgo de desmotivarnos.

¿Cómo reacciona ante estímulos emocionales positivos?

¿Cómo reacciona ante estímulos emocionales negativos?

¿Cuánto tarda en calmarse después que le pasa algo bueno? ¿Y después de algo malo?

¿Cómo reacciona ante los cambios? ¿Le resulta fácil adaptarse?

Si fuera capaz de controlar sus mejor sus emociones ¿cómo influiría en su capacidad de tomar decisiones?

El Autocontrol conduce a una mayor Motivación.

3.- AUTOMOTIVACIÓN:

Permanecer motivado a pesar del propio estado emocional depende en gran medida de la autoconciencia y el autocontrol de las emociones. Parte de la inteligencia emocional consiste en canalizar tanto las emociones positivas como las negativas en energía productiva y orientada hacia un objetivo. Esta es la esencia de la motivación emocional. Si luchamos contra nuestra propia motivación, cada vez será más difícil invertir energía en los demás, sobretodo en cuanto a empatía se refiere.

¿Cómo le afecta cuando las cosas se vuelven en su contra?

¿Cómo se sentiría si estuviese trabajando a conciencia y no recibiera una compensación o el reconocimiento adecuado? ¿Qué haría al respecto?

¿Puede pensar en una situación en la que debería haber persistido pero no lo hizo? ¿Puede pensar en otra en la que la persistencia diera sus frutos?

¿Cuáles son sus metas en la vida? ¿Cuáles son sus pasiones en la vida? ¿Están relacionadas con su trayectoria profesional? ¿Van más allá del dinero y el reconocimiento? ¿Por qué trabaja?

¿De qué manera afectaría en la toma de decisiones un mayor nivel en su motivación y persistencia?

La motivación es esencial para la Empatía.

4.- CONCIENCIA SOCIAL:

Es importante entender y tener en cuenta los sentimientos de los demás cuando tratamos tomar una buena decisión. Aunque los sentimientos de los demás no son el único factor a tener en cuenta al tomar una decisión, son importantes y deben ser considerados. Los individuos que carecen de empatía pueden tener dificultades con las Habilidades Sociales.

¿Es usted mentor de alguien? Si es así, ¿puede pensar en una situación en la que presionó demasiado a alguien o no lo hizo lo suficiente? ¿Qué podría haber cambiado?

Si usted no tuvo la oportunidad de ser mentor, ¿puede pensar en un momento en que un mentor, gerente o supervisor le presionara demasiado? ¿Cómo podrían haber cambiado su reacción ante esta situación?

¿Puede pensar en una situación en la que tuviera que tomar una decisión difícil? ¿Cómo afectó a los demás? ¿Fue sincero, abierto y honesto con ellos desde el principio?

¿Está usted abierto a diferentes costumbres y culturas? ¿Cómo actúa cuando está en presencia de otras culturas?

Cuando un miembro de su equipo no está rindiendo al máximo, ¿cómo se enfrenta a la situación?

¿Cómo afectaría a su capacidad de toma de decisiones alcanzar un nivel más alto de empatía?

Conciencia Social es la piedra angular de la Regulación Social

5.- REGULACIÓN SOCIAL:

La capacidad para establecer y afianzar buenas relaciones con los demás depende del resto de las habilidades de la inteligencia emocional. Si tiene un correcto autocontrol y una buena conciencia social con los demás, le será fácil establecer buenas relaciones sociales. La regulación social es algo más que amistad. Aquellos que muestran buena regulación social son convincentes, fácilmente accesibles y expertos en establecer alianzas estratégicas.

¿Cómo describirían los demás su estilo de liderazgo?

¿Cómo convence a los demás para adaptarse a su manera de pensar? ¿Puede pensar en una situación en que lo consiguiera?

¿Cómo encuentra un terreno común en personas de diferentes sectores o formas de vida?

¿Cómo hace amigos o establece alianzas estratégicas en áreas fuera de su propia experiencia? ¿Suelen describirle como un “buen contacto”?

¿Cómo afectaría a su toma de decisiones el establecer relaciones más fácilmente?

Si avanzamos paso a paso en cada uno de estos escalones emocionales nos convertiremos en unos líderes más eficaces y tendremos la oportunidad de mostrar nuestro mejor yo para alcanzar el éxito profesional y personal.

EL MITO DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

“No olvidemos que las pequeñas emociones son los grandes capitanes de nuestras vidas y las obedecemos sin ni siquiera darnos cuenta.

Vincent Van Gogh.

Desde el genio de Van Gogh, hasta el prestigioso psicólogo y escritor Goleman, se ha ido evidenciando la importancia fundamental de las emociones en el comportamiento humano, a las que Goleman confiere incluso un porcentaje apabullante del éxito empresarial.

“Al comparar a los trabajadores más eficientes con los trabajadores medios en puestos ejecutivos sénior, cerca del 90% de la diferencia de sus perfiles se debe a factores relacionados con la inteligencia emocional en lugar de estar relacionados con habilidades cognitivas”

Daniel Goleman

La inteligencia emocional se ha convertido en la panacea de la educación, las relaciones y hasta de la gestión empresarial, siendo una piedra angular en cualquier proceso de desarrollo personal y profesional.

Pero ¿qué es la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional es la capacidad de sentir, entender y aplicar efectivamente el poder y la percepción de sus emociones y las emociones de los demás con el fin de facilitar un mayor nivel de colaboración y productividad.

El biólogo y filósofo chileno Humberto Maturana expone que:

“No es cierto que los seres humanos somos seres racionales por excelencia. Somos, como mamíferos, seres emocionales que usamos la razón para justificar u ocultar las emociones en las cuales se dan nuestras acciones.”

Y desde luego, las emociones dirigen inconscientemente la mayoría de nuestras acciones. Antes del proceso cognitivo, nuestras emociones tienen un efecto fisiológico sobre nosotros, incluso antes de entender lo que estamos sintiendo. Se trata esencialmente de los restos del prehistórico instinto de supervivencia “lucha o huida”. En momentos de gran emoción, la corteza pre-frontal, la más lenta y compleja (que controla el pensamiento racional y la toma de decisiones) se apaga y nuestra amígdala, más rápida e instintiva entra en acción, permitiéndonos reaccionar con rapidez.

La inteligencia emocional en la empresa

Sin embargo, si bien la capacidad para reaccionar con rapidez basada en la emoción es esencial para la supervivencia, no es muy útil por si sola para ayudarnos a tomar decisiones en nuestras vidas personales y profesionales. He aquí la necesidad e importancia de desarrollar y potenciar la inteligencia emocional en nuestra actividad laboral.  

Para lograr una mayor productividad, rendimiento y liderazgo en una organización empresarial se debe desarrollar un alto nivel de inteligencia emocional.

Por fortuna, la inteligencia emocional se puede medir y, sobre todo, se puede aprender.

Las 5 áreas de la inteligencia emocional

Tenemos a nuestro alcance la posibilidad de evaluar con TTI Talent Insights nuestras habilidades en cinco áreas de la inteligencia emocional:

  • Autoconciencia
  • Autocontrol
  • Motivación
  • Empatía
  • Habilidades interpersonales

Las tres primeras habilidades se circunscriben en la inteligencia emocional intrapersonal, que se refiere a lo que ocurre dentro de ti, y las dos últimas son de inteligencia interpersonal que se centra en las relaciones con los demás.

El orden de las cinco áreas no es aleatorio, sino que cada una depende y engloba a la anterior, de manera que es interesante trabajar en cada una de ellas de forma secuencial, empezando por la manera que cada uno entiende y controla sus emociones y se automotiva. Y después se desarrolla la empatía y las relaciones con los demás.

En los siguientes posts se facilitarán descripción y sugerencias para cada una de estas cinco áreas de la inteligencia emocional.

¿QUIÉN MOTIVA AL MOTIVADOR?

Los pequeños empresarios, gerentes de pymes y profesionales, somos capaces de hacer cualquier cosa por nuestra empresa, menos cuidar lo más importante: nosotros mismos.

Por mi experiencia, trabajando con responsables de pymes y negocios, la diferencia entre una empresa que tiene éxito y otra que no acaba de despegar es que el líder esté bien, sea una persona equilibrada, motivada y centrada.

Nos desvivimos por nuestra empresa y somos capaces de multiplicarnos con tal de hacer avanzar nuestro proyecto.

Restamos horas a nuestra familia y amigos, y a nuestras aficiones para poder sentir que dedicamos todos nuestros esfuerzos a la empresa, en la que hemos depositado todas nuestras ilusiones.

Nos preocupamos por apoyar y motivar a nuestro equipo y a nuestros clientes para que la empresa crezca y podamos sentirnos orgullosos de nuestro legado.

Vale. Queda claro quién se ocupa de tu empresa, pero ¿Quién se ocupa de ti?

¿Quién motiva al motivador?

Si quieres invertir en el pilar base de tu negocio, tú mismo, te ofrecemos un programa de entrenamiento personalizado en el que obtendrás la energía que vas a necesitar para dar un nuevo impulso a tu negocio y a tu vida: “MOTIVOS PARA LA ACCIÓN”. Para gerentes de pymes que quieren disfrutar con su negocio y no estar todo el día de pelea por él.

Empezamos nuevo grupo en Octubre.

Para más información reserva una sesión estratégica gratuita con nuestro coach y cuéntanos tu proyecto: https://calendly.com/biznesconsultores

CÓMO EVITAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD

En el penúltimo día de agosto, cómo última entrega veraniega de los enemigos de la productividad personal os presento las claves para evitar el mayor enemigo de todos: el estrés y la ansiedad.

Cuando la vuelta a la normalidad se acerca, los viejos fantasmas de agobios, tareas acumuladas, imprevistos, saturaciones mentales, fechas límite y urgencias varias… vuelven también causándonos estrés y ansiedad que obstaculizan nuestra actividad y hacen pronto añorar las vacaciones pasadas.

Y esto no puede ser. No podemos estar siempre esperando estar de vacaciones para sentirnos bien. Con unas sencillas claves podemos combatir el estrés y la ansiedad todo el año y ser dueños de nuestro tiempo también en el trabajo.

  • Descansar y dormir adecuada y suficientemente. No esperemos a sentirnos más relajados para dormir. Sólo durmiendo de forma correcta y durante el tiempo necesario y suficiente podremos sentirnos relajados y disminuir el estrés.
  • Prever los asuntos y momentos de mayor exigencia de la jornada y asignarles el tiempo necesario y sin interrupciones. Tenemos que bloquear periodos para los asuntos más importantes y que nos demandan más concentración.
  • Identificar las causas del estrés y hacerles frente. Muchas veces las causas de tu estrés no son tan evidentes y tendrás que contar con un profesional con la experiencia suficiente para, en el caso de que sufras un elevado estrés, ayudarte a detectar las causas que lo provocan y marcarte las pautas a seguir para disminuirlo.
  • «Invertir» tiempo para «ganar» tiempo. Por ejemplo, algo tan sencillo como pararnos durante unos minutos, sin hacer nada, sólo para relajarnos, es una de las mejores inversiones de tiempo que podemos hacer. Cuando retomemos la actividad lo haremos con más ganas, con mejor actitud y nuestra eficacia aumentará.
  • Divertirse y reírse. La diversión y la risa no están reñidas con la eficacia y la formalidad; por tanto, no sólo tenemos que divertirnos y reírnos fuera de la jornada de trabajo, sino también durante ella. Obviamente, sin excederse… El estrés y la ansiedad son enemigos de nuestra productividad personal, y la diversión y la risa son enemigos del estrés y la ansiedad. Y ya sabemos lo que dicen: los enemigos de nuestros enemigos son nuestros amigos.

Y por último, si quieres una solución definitiva para evitar el estrés y la ansiedad en tu trabajo, este próximo 8 de septiembre podrás participar en una nueva edición de nuestro programa LIBERTAD PERSONAL  que te ayudará a ser dueño de tu tiempo, no sólo en vacaciones sino también en tu actividad laboral como gerente y profesional.  

CÓMO EVITAR DECIR QUE SÍ A TODO

Para ser productivo hay que poder decirles «Sí» a los asuntos prioritarios que hemos decidido atender hoy, y para conseguir esto, tenemos que decirles «No» a otras actividades que no hemos decidido nosotros y que sólo van a afectar negativamente a nuestras prioridades.

Hay que tener también en cuenta que, muchas veces, decir “Sí” a un superior, colega o cliente supone decir que “No” a otro, y ese otro, normalmente es uno mismo o su familia o amigos. Responder con un «No» o con un «Más tarde» resulta muy beneficioso para nosotros. Podemos adornarlas un poco o decirlas sin rodeos, según con quién estemos hablando.

Decir que “Sí” resulta más sencillo porque estamos habituados a agradar y a buscar la aceptación de nuestros congéneres ya que somos animales sociales. Otro motivo por el que evitamos decir «No» es el miedo al qué dirán si no aceptamos. Pero normalmente, la gente está tan ocupada en sus cosas que pronto se olvidarán de que defendimos nuestra agenda y nuestros derechos.

Para aprender a decir «No», tenemos que hacer uso de los hábitos productivos que nos han servido también para combatir la procrastinación, y los asuntos y encargos imprevistos:

  • Pensar y actuar con perspectiva, y decidir por uno mismo si la actividad o encargo que se está presentando en este momento es más importante que el asunto sobre el que se está trabajando y más importante que los asuntos previstos para los próximos días.
  • Actuar de forma asertiva; es decir: manifestemos nuestra opinión y defendamos nuestros derechos, con naturalidad pero con firmeza, y de una manera que no ofenda ni afecte a los derechos de la otra persona. La asertividad es un arte fundamental en las relaciones humanas y laborales y es una habilidad que se entrena en nuestros programas de Organización personal.
  • No amilanarse por la autoridad. Si la nueva tarea o encargo viene de parte de un jefe, de alguien que ocupa un nivel superior en el organigrama de la empresa, entonces decir «No» puede resultar engorroso; por eso, podemos decir algo como: «Por supuesto que lo haré, pero permítame que le muestre estos proyectos en lo que estoy trabajando».
  • Expongamos nuestros planes de forma minuciosa y organizada. Digamos algo como: «He calculado que me van a llevar toda esta semana y parte de la siguiente; por tanto, lo que me acaba de encargar me impedirá acabar todos esto. ¿Qué prefiere usted que cancele o aplace para que pueda encargarme de esta nueva tarea?».
  • Trasfiera la responsabilidad. Normalmente, esta persona no querrá cargar con la responsabilidad de que por su culpa no podamos cumplir nuestros planes.
  • Mejor ser sinceros que no cumplir. Lo más difícil puede ser decir que no a un cliente, porque tenemos grabado a fuego el antiguo axioma de “El cliente siempre tiene la razón”. Y no es verdad. A pesar del miedo que nos puede dar exponer las dificultades de cumplir con las exigencias de un cliente, hay que tener en cuenta que es mejor explicarle razonada y calmadamente el porqué de nuestra negativa, que decirle que sí se va a cumplir con los plazos, requisitos o coste del producto o servicio y luego incumplir lo que prometimos.

Si quieres ganar más tiempo para ti, este próximo septiembre podrás participar en una nueva edición de nuestro programa LIBERTAD PERSONAL  que te ayudará a decir que NO a lo que no te conviene, y a trabajar las herramientas de planificación y organización más efectivas.

CÓMO EVITAR LOS IMPREVISTOS

Por definición, los imprevistos no se pueden evitar. Si se pudieran prever ya no se llamarían imprevistos sino “asuntos previstos” y podríamos hacer uso del arte de la planificación para atenderlos de forma ordenada.

De hecho la planificación consiste en intentar ordenar lo previsible y estar preparado para ocuparnos de lo imprevisible y de esta manera reducir, en lo posible, la incertidumbre en nuestro quehacer diario.

Pero raro será que en un día de trabajo organizado no surgiera algún imprevisto o encargo inesperado. Incluso en estos periodos de vacaciones, en los que el ocio y el mayor tiempo libre nos permite una más laxa planificación, los imprevistos  nos pueden suponer un incremento del estrés y la ansiedad y dar al traste con un apacible y bien organizado plan vacacional.

Por tanto, las tareas imprevistas y los «marrones urgentes» son algo con lo que tenemos que convivir a diario, tanto en vacaciones  como en nuestra jornada laboral. Y esto supone conciliar el imprevisto con el resto de las tareas que queremos hacer cada día.

Para combatir los asuntos y encargos imprevistos que se nos van presentando, tenemos que contar con los buenos hábitos productivos que trabajamos en nuestro programa de ORGANIZACIÓN PERSONAL, como por ejemplo:

  1. Planifica. La planificación será tu mejor aliada para reducir la incertidumbre. Y lo importante no es cumplir al 100% lo planificado, sino tener claro lo que queremos hacer.
  2. Deja huecos en tu agenda. Evita cargar tu agenda con todo lo que tienes pendiente y reduce tus tareas “sagradas” a 2 ó 3 actividades diarias que tienes que hacer sí o sí. Por tu propia experiencia sabrás que no habrá problemas para aprovechar esos huecos, adelantando trabajo o atendiendo a los imprevistos.
  3. Mantén una actitud positiva. Si los imprevistos son el “pan nuestro de cada día”, intégralos con naturalidad en tu día a día.
  4. Analizar la situación con calma y serenidad. Aunque al principio entremos en «modo cabreo» o «modo pánico» o los dos, es necesario que actuemos con calma para así poder acertar en nuestras decisiones.
  5. Pensar y actuar con perspectiva y decidir de forma consciente e inteligente si el asunto imprevisto que nos acaba de llegar es más importante que el asunto sobre el que estábamos trabajando. Obviamente, tenemos que obrar en consecuencia.
  6. Evitar la multitarea; es decir: hay que hacer una sola tarea a la vez; de lo contrario, es probable que no acabemos ni la tarea que estábamos realizando ni la que hemos incorporado de forma imprevista; además, ambas tareas las ejecutaremos mal.
  7. Comparte la responsabilidad. Si cuando estamos realizando un trabajo importante nos llega un encargo imprevisto por parte de un jefe, tenemos el derecho (y el deber) de preguntarle si este encargo imprevisto es más importante que la tarea en la cual estamos trabajando. De esta manera, le pasamos la responsabilidad de la decisión que tome.

Si quieres ganar más tiempo para ti, este próximo septiembre podrás participar en una nueva edición de nuestro programa LIBERTAD PERSONAL  que te ayudará a cambiar tus hábitos frente a los imprevistos, y a trabajar las herramientas de planificación y organización más efectivas.

CÓMO EVITAR LA PROCRASTINACIÓN

EXCUSAS O RESULTADOS

La procrastinación es el hábito de postergar o dilatar una tarea que tenemos el compromiso de resolver. Evitarla implica hacer lo que tienes que hacer hoy, sin esconderte detrás de algunas de estas excusas: «Ahora no lo voy a hacer, pero mañana sin falta lo haré seguro», «En este momento no estoy concentrado, pero mañana estaré más fresco y le meteré mano», «Ahora no me siento con ganas suficientes, así que voy a salir para relajarme un poco», entre otras.

LOS ORIGENES DE LA PROCRASTINACIÓN

La procrastinación puede ser consciente o inconsciente, y puede estar motivada por alguna o por varias de estas razones: antipatía o desagrado por el asunto, miedo a tomar una decisión, inapetencia, pereza, desconocimiento, indecisión, mala planificación y organización, etcétera.

En ocasiones, el origen de este mal hábito está en una baja forma física o anímica. Si es así, habrá que ponerle remedio. No hay ninguna necesidad de ir arrastrándose en el trabajo por algo que podemos y debemos solucionar.

En otras ocasiones puede ser la desidia la causa de dejar las cosas para luego. Desidia que puede ser la consecuencia de una cierta debilidad de carácter. O de hábitos arraigados desde la infancia.

Con frecuencia, la causa más importante es el miedo a tomar decisiones. Elegir implica el riesgo de equivocarse, y supone el abandono de otras opciones, quién sabe si mejores.

De cualquier manera, los asuntos que más posponemos son aquellos que resultan más desagradables o más peligrosos. Abordarlos, porque conducen a lograr las metas y objetivos, es una de las características de los triunfadores.

La clave está en analizar y determinar cuál es la causa que produce la tendencia a posponer las tareas o las decisiones.

SUSTITUIR EXCUSAS POR HÁBITOS PRODUCTIVOS

Para vencer a la procrastinación hay que sustituir las excusas por hábitos productivos, tales como:

  1. Cultivar la actitud proactiva;
  2. Darle valor y sentido a cada tarea gracias a nuestra visión global;
  3. Relacionar cada asunto con el logro de nuestros objetivos e imaginar con actitud mental positiva las recompensas que vamos a obtener tras la ejecución de nuestras tareas;
  4. Pensar en las consecuencias negativas que produce el aplazamiento de las tareas y en los verdaderos perjudicados (la familia y los compañeros de trabajo);
  5. Simplificar una tarea descomponiéndola en pequeñas actividades más fáciles de ejecutar;
  6. Aprovechar las horas en las que nos sentimos más productivos y con más ganas;
  7. Desafiar a los asuntos que nos da miedo afrontar, determinando cuál debe ser el primer paso y darlo inmediatamente, para comprobar que nuestro temor era infundado;
  8. Afrontemos las tareas siguiendo el orden inverso de nuestros gustos, empezando por los trabajos que menos nos apetecen. Por supuesto, esta regla está subordinada a la regla de las prioridades: si un trabajo «agradable» tiene mayor prioridad, entonces tiene preferencia sobre uno «desagradable» de menor prioridad. Este principio, si lo aplicamos regularmente, nos aportará un beneficio psicológico puesto que percibimos que la jornada va mejorando según avanza.

Nuestro programa de ORGANIZACIÓN PERSONAL te ayudará a descubrir si eres víctima de este improductivo hábito, y en tal caso, te ayudará a encontrar las causas que lo producen y te marcará las pautas para que le pongas una solución rápida y efectiva.

LOS 4 ENEMIGOS DE TU PRODUCTIVIDAD PERSONAL

Hay actitudes que nos hacen perder tiempo, disminuyen nuestra eficacia y menoscaban nuestra productividad personal. Son lo que llamamos los «Enemigos de la productividad personal» o «Ladrones de tiempo», y aquellos que saben hacerles frente consiguen eliminar o disminuir sus efectos negativos.

Unos ejemplos son las interrupciones debidas a las visitas y al teléfono, las reuniones, la avalancha de correos electrónicos, las crisis o «incendios», los cambios de prioridades, decir «Sí» a todo (o lo que es lo mismo: no saber decir «No»), carecer de objetivos claramente definidos, dejar cosas para luego, dejar cosas a medias, el perfeccionismo, que nos hagan esperar y estar siempre disponible para las quejas, responder a las peticiones de ayuda y dar información a todos sin excepción, no delegar de forma adecuada…

En este post nos vamos a centrar en los 4 enemigos más dañinos. Los participantes en nuestro programa “LIBERTAD PERSONAL” podrán descubrir cuáles son los ladrones del tiempo particulares que les impiden ser más productivo, pero de forma general los que consideramos más comunes son:

1. La procrastinación

La procrastinación es el hábito negativo de posponer un asunto o una tarea que inevitablemente tenemos que resolver.

Cuando un asunto tiene un plazo y se deja para el último momento, suele convertirse en un problema. Hasta los más sencillos se acaban complicando. Y el sentimiento de culpabilidad que produce haber dificultado innecesariamente algo que antes era simple, complica aún más la resolución del asunto en cuestión.

La procrastinación va más allá de la productividad. Está también en juego la felicidad personal. Se dejan para mañana no sólo las tareas y obligaciones profesionales, sino también el logro de los objetivos personales y hasta la propia felicidad.

2. Los imprevistos

Uno de los enemigos de la productividad personal a los que tenemos que hacer frente cada día son las tareas y asuntos imprevistos, y los encargos inesperados que surgen de forma continua en cada jornada laboral.

El trabajo de los empresarios, directivos y profesionales liberales ha cambiado mucho en los últimos años. Éstos desarrollan un trabajo que no está claramente definido, no siempre saben qué tienen que hacer, en cada momento pueden elegir entre muchas tareas diferentes y, por tanto, tampoco pueden organizar demasiado su agenda. Y esto es así, precisamente, porque continuamente están surgiendo asuntos imprevistos que hay que afrontar. Y como estos imprevistos no pudieron ser tenidos en cuenta a la hora de distribuir la carga de trabajo diario, suponen un incremento de trabajo inesperado, que contribuye a aumentar la ansiedad y el estrés.

Por tanto, las tareas imprevistas y los «marrones urgentes» son algo con lo que tenemos que convivir a diario. Y esto supone conciliar el imprevisto con el resto de las tareas que queremos hacer cada día.

3. Decir sí a todo

Otro de los enemigos más comunes de la productividad personal consiste en decir «Sí» a todo; es decir; no ser capaz de decir «No» a una persona que nos pide algo que supone un incremento en nuestra carga de trabajo.

A menudo, las razones por las que nos cuesta tanto responder con un «No» se deben a un cierto temor emocional y no a un pensamiento racional. Por eso asumimos cosas que nos perjudican sólo porque así obtenemos afecto y aceptación. La mala noticia es que realmente no recibimos un verdadero afecto y, encima, perdemos el respeto que hubiéramos ganado con un comportamiento más asertivo.

Además, asumir demasiado trabajo para complacer a otros producirá el efecto contrario si dejamos que las cosas se nos vayan de las manos, debido al exceso de presión.

4. El estrés y la ansiedad

La elevada cantidad de información nueva que constantemente nos llega, la acumulación de tareas y asuntos pendientes, el exceso de imprevistos e interrupciones, el abuso de la multitarea, el ruido de nuestra mente que nos recuerda continuamente todo lo que tenemos pendientes de hacer, la mala programación con fechas mal ajustadas, y no distinguir bien lo importante de lo urgente son algunas de las principales fuentes de estrés y ansiedad, que reprimen nuestra imaginación y nuestra creatividad, obstaculizan nuestra proactividad y nos impiden tomar buenas decisiones.

Por todo ello, podemos asegurar que el estrés y la ansiedad son un enemigo muy peligroso para nuestra productividad personal, que debemos combatir para de forma prioritaria.  

Si no puedes esperar a la nueva edición en septiembre de nuestro programa de Organización Personal, en sucesivos post a lo largo de este verano te iremos dando unas pautas para superar estos ladrones de tiempo y conseguir mejorar tu productividad personal.