Relato #6 LA INUNDACIÓN

Para los que no se dan cuenta de las oportunidades que dejan pasar

“Érase una vez una tremenda inundación en un pueblo que anegó las casas de los vecinos hasta casi taparlas. Un hombre muy religioso  subió a la parte más alta del tejado de su casa y se puso a rezar. Siempre había sido muy piadoso y esperaba que Dios respondiera a sus plegarias..

Al rato se acercaron unos vecinos con una balsa y le invitaron a subir, pero él rechazó la invitación porque no quería abandonar su casa y pensaba que era imposible que Dios no se apiadara de él.

Unas horas más tarde llegó una lancha de la Policía. Los agentes le gritaron con un megáfono que se acercara a la lancha para que pudieran rescatarlo. Él movió de forma enérgica la cabeza a un lado y a otro y les pidió que se marcharan. La policía intentó convencerlo durante unos minutos, pero el hombre en el tejado seguía convencido de que Dios le salvaría y al final se tuvieron que ir a seguir rescatando a otros vecinos.

Al oscurecer el día, cuando el hombre estaba ya empezaba a desesperar, empapado y muerto de frío, apareció un helicóptero de salvamento que le arrojó una escala de rescate. Pero el devoto vecino no podía creer que Dios le estuviera dando la espalda después de toda una vida consagrada a la oración y a la práctica de todos sus mandamientos y, una vez más, volvió a rechazar la ayuda. “Soy un hombre de fe ¡Dios me salvará!.”

Finalmente, durante la noche, el agua subió unos metros más, el hombre fue arrastrado por la corriente y murió ahogado.

Nada más llegar al cielo, se encaró con Dios y le recriminó que le hubiera abandonado justo en el momento que más le necesitaba.

Pero, ¿de qué abandono me hablas? –le respondió Dios-. ¡Si te envié una balsa, una lancha y un helicóptero!”

(Adaptado de  la antología de relatos tradicionales “El círculo de los mentirosos” de Jean-Claude Carrière)

Este relato tradicional, que se puede encontrar tanto como chiste o como enseñanza catequista, me inspira a mí dos aprendizajes interesantes relacionados con el coaching. Lo primero es la importancia de tomar conciencia de nuestra situación y de las oportunidades que la vida nos pone por delante. Lo segundo es adquirir la responsabilidad que nos invita a actuar y no esperar soluciones milagrosas a nuestros problemas cotidianos. No podemos acusar de nuestras desgracias a los que no tienen ninguna culpa ni estar continuamente quejándonos de nuestro destino. Aunque resulte incómodo, la buena noticia es somos nosotros los que tenemos la solución. Aprovecha las ayudas que se ponen a tu alcance y hazte responsable de pasar a la acción.

Relato #5 NASRUDIN Y LAS LLAVES

Para los que buscan la felicidad en el lugar equivocado

“Érase una vez un viejo maestro sufí, el mula Nasrudín, que muy tarde por la noche se encontraba dando vueltas alrededor de una farola, mirando hacia abajo, como buscando algo.

Pasaba por allí un vecino y extrañado le preguntó:

 – ¿Qué estás haciendo Nasrudín, has perdido alguna cosa?

– Sí, estoy buscando mi llave.

El vecino se quedó con él para ayudarle a buscarla. Después de un rato, pasó una vecina.

-¿Qué estáis haciendo? – les pregunta.

– Estamos buscando la llave de Nasrudín.

Ella también quiso ayudarlos y se puso a buscar. Luego, otro vecino se unió a ellos. Juntos buscan y buscan y buscan, pero habiendo buscado durante un largo rato acaban por cansarse, hasta que un vecino pregunta:

Nasrudín, hemos buscado tu llave durante mucho tiempo, ¿estás seguro de haberla perdido en este lugar?

– No, dice Nasrudín

– ¿dónde la perdiste, pues?

– Allí, en mi casa.

– Entonces, ¿por qué la estamos buscando aquí?

– Pues porque aquí hay más luz y mi casa está muy oscura.”

(cuento sufí del libro Las hazañas del incomparable mulá Nasrudín por Idries Shah )

Nasrudín fue una figura sufí satírica, mitad sabio mitad loco,  que se cree que vivió durante la Edad Media, y que protagoniza divertidas historias que  rozan lo absurdo con un fin moralista. Se considera una especie de Don Quijote islámico porque acostumbra a ser cuerdo en su locura transmitiendo de forma humorística las enseñanzas del sufismo.

Este relato nos cuenta cómo casi siempre buscamos la felicidad fuera de nosotros mismos,  en el dinero, en el consumismo,  en el prestigio, en la pareja o en otras relaciones personales.  Pero realmente no podemos encontrar el tesoro que andamos buscando en un lugar que no existe.  Nadie nos puede dar la felicidad, la verdadera felicidad  ésta está dentro de nosotros y es ahí en donde podemos buscarla a través del autoconocimiento.

Relato #4 EL ELEFANTE Y LA ESTACA

Para los que se rinden antes de haberlo intentado

“Érase una vez un niño muy curioso, sensible e inquieto que fue al circo y se quedó maravillado al ver la actuación de un gigantesco elefante. En el transcurso de la función, el majestuoso animal hizo gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales… Durante el intermedio del espectáculo, el chaval se quedó todavía más sorprendido al ver que la enorme bestia permanecía atada a una pequeña estaca clavada en el suelo con una minúscula cadena que aprisionaba una de sus patas.

“¿Cómo puede ser que semejante elefante, capaz de arrancar un árbol de cuajo, sea preso de un insignificante pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros del suelo?”, se preguntó el niño para sus adentros. “Pudiendo liberarse con facilidad de esa cadena, ¿por qué no huye de ahí?”, siguió pensando el chaval en su fuero interno.

Finalmente, compartió sus pensamientos con su padre, a quién le preguntó: “¿Papá, por qué el elefante no se escapa?” Y el padre, sin darle demasiada importancia, le respondió: “Pues porque está amaestrado.” Aquella respuesta no fue suficiente para el niño. “Y entonces, por qué lo encadenan?”, insistió. El padre se encogió de hombros y, sin saber qué contestarle, le dijo: “Ni idea”. Seguidamente, le pidió a su hijo que le esperara sentado, que iba un momento al baño.

Nada más irse el padre, un anciano muy sabio que estaba junto a ellos, y que había escuchado toda su conversación, respondió al chaval su pregunta: “El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a esa misma estaca desde que era muy, muy, muy pequeño.” Seguidamente, el niño cerró los ojos y se imaginó al indefenso elefantito recién nacido sujeto a la estaca.

Mientras, el abuelo continuó con su explicación: “Estoy seguro de que el pequeño elefante intentó con todas sus fuerzas liberar su pierna de aquella cadena. Sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos, no lo consiguió porque aquella estaca era demasiado dura y resistente para él.” Las palabras del anciano provocaron que el niño se imaginara al elefante durmiéndose cada noche de agotamiento y extenuación.

“Después de que el elefante intentará un día tras otro liberarse de aquella cadena sin conseguirlo”, continuó el anciano”, llegó un momento terrible en su historia: el día que se resignó a su destino.” Finalmente, el sabio miró al niño a los ojos y concluyó: “Ese enorme y poderoso elefante que tienes delante de ti no escapa porque cree que no puede. Todavía tiene grabado en su memoria la impotencia que sintió después de nacer. Y lo peor de todo es que no ha vuelto a cuestionar ese recuerdo. Jamás ha vuelto a poner a prueba su fuerza. Está tan resignado y se siente tan impotente que ya ni se lo plantea.”

(“El elefante encadenado” de Jorge Bucay )

Este cuento filosófico tradicional adaptado por Jorge Bucay nos habla de nuestras creencias limitantes y de cómo, muchas veces, no somos conscientes de nuestra propia fuerza para liberarnos de nuestras ataduras inconscientes. Al igual que el elefante adulto, estamos tan condicionados por las experiencias pasadas, por los “no puedo”, o los anteriores intentos fracasados que nos creemos que seguimos prisioneros de nuestras limitaciones, cuando estas limitaciones son sólo barreras que debemos superar con un poco más de esfuerzo.

¡Quién no se ha sentido nunca como ese gran elefante, sujeto con una ridícula cadenita a la estaca! Es muy fácil ver la ligereza de las cadenas de los demás, sin embargo, nuestras propias cadenas o limitaciones nos parecen hechas de gigantescos eslabones de acero indestructible. Piensa en la fortaleza y en las capacidades del elefante y no en la cadena que le ata. Sé consciente de tu propia fuerza y libérate de tus viejas creencias bloqueantes.

Relato #3 LOS BROTES DE BAMBÚ

Para tener paciencia y no desesperar esperando tu momento de crecimiento

“Érase una vez, hace mucho tiempo, dos agricultores que iban paseando por un mercado cuando se pararon ante el puesto de un vendedor de semillas, sorprendidos por unas semillas que nunca habían visto.«Son semillas de bambú.» Dijo el mercader.  «Son unas semillas muy especiales que vienen del Japón. Sólo necesitan agua y abono».

Los agricultores, movidos por la curiosidad, compraron varias semillas de esa extraña planta llamada bambú y, tras volver a sus tierras, los agricultores plantaron esas semillas y empezaron a regarlas y a abonarlas, tal y como les había dicho el mercader.

Pasado un tiempo, las plantas no germinaban mientras que el resto de los cultivos seguían creciendo y dando frutos y uno de los agricultores le dijo al otro: «Aquél viejo mercader nos engañó con las semillas. De estas semillas jamás saldrá nada». Y decidió dejar de regar y abonarlas.

El otro decidió seguir cultivando las semillas y continuó regándolas y abonándolas regularmente. Pero seguía pasando el tiempo y las semillas no germinaban.

Hasta que un buen día, después de 7 años de cuidados sin ningún resultado, cuando el agricultor estaba a punto de dejar de cultivarlas, se sorprendió al encontrarse con que asomaban unos brotes y el bambú había empezado a crecer con gran rapidez. En tan solo 6 semanas las plantas alcanzaron una altura de casi 30 metros.

¿Cómo era posible que el bambú hubiese tardado 7 años en germinar y en sólo seis semanas hubiese alcanzado tal tamaño? Durante esos 7 años de aparente inactividad, el bambú estaba desarrollando y fortaleciendo un complejo sistemas de rizomas que le permitirían sostener el veloz crecimiento que iba a tener después la planta.

El cultivador inexperto que pensó que la semilla no era fértil, y dejó de regarla y cuidarla, solo consiguió que  el bambú muriera y el terreno permaneciera yermo. El agricultor paciente logró una gran cosecha que durante muchos años le permitió conseguir una buena rentabilidad a sus tierras y vivir holgadamente.”

 (cuento zen)

Como biólogo, el bambú me parece una planta realmente especial. Es la única herbácea leñosa del mundo y tiene grandes capacidades de absorber CO2 por lo que se considera un material sostenible, además de tener unas características de dureza y flexibilidad únicas. Es cierto que desarrolla un gran crecimiento vegetativo bajo el suelo en forma de rizomas, lo cual le puede llevar varios años, antes de sacar los brotes aéreos y luego su velocidad de crecimiento vertical es espectacular, con un record de más de 1 m. al día en algunas especies, En el siguiente enlace de video se puede ver acelerado en “time lapse” cómo de rápido crece el brote de bambú. https://youtu.be/-aARFhjJ7EA

Como emprendedor, el ejemplo del bambú nos puede inspirar y animarnos a no desesperar cuando los resultados no son todo lo rápido que deseabas. La impaciencia nos hará abandonar antes de tiempo y la perseverancia se convierte una virtud fundamental para cualquier proyecto emprendedor.  

“Si no consigues lo que anhelas, no desesperes….Quizás sólo estés echando raíces.”

Relato #2 EMPUJA LA VACA

Para aquellos emprendedores con miedo a perder su supuesta seguridad actual.

“Érase una vez, un sabio que recorría con su discípulo unas tierras casi despobladas y  al sentirse cansados  decidieron acercarse a  la única choza que vieron habitada. En aquella choza vivía una familia muy pobre, compuesta por los padres, unos hijos famélicos y una vaca tan flaca que casi en vez de dar leche daba pena.  

El sabio le preguntó al padre de la familia: “En este lugar no hay nada ¿de qué viven? El padre respondió: “Tenemos una vaca que nos da leche todos los días. Y ella cubre todas nuestras necesidades. Con una parte hacemos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo y una pequeña parte la vendemos o la cambiamos por otras cosas.”

Aquella familia compartió con el sabio y su discípulo lo poco que tenía y el  sabio agradeció su hospitalidad, y se despidió al anochecer de la familia. El discípulo le preguntó a su maestro, “¿cómo podremos corresponder la generosidad de esta pobre familia?” y el sabio le contestó: “Vuelve, ahora que están dormidos, coge la vaca y empújala por aquel barranco”. El discípulo le contestó espantado: “¿Pero cómo voy a hacer yo eso? Esa vaca es lo único que tienen para sobrevivir.”. Pero el maestro, con mucha calma le insistió: “Vuelve, coge la vaca y empújala por aquel barranco”. El discípulo, triste y compungido, obedeció, sin entender la actitud de su maestro.

Aquella noche le dejó marcado al joven durante algunos años,  con un terrible sentimiento de culpa por lo que había hecho, así que  al cabo de varios años, cuando pudo regresar a esas tierras,  decidió pedir perdón a aquella familia que tan bien les había tratado y a la que tanto mal había hecho.

Sin embargo, cuando llegó a aquel paraje, no reconoció la pobre choza que recordaba y en su  lugar había una casa nueva, con un jardín precioso, con un huerto bien surtido  y muchos animales por todas partes. En un primer momento pensó que aquella familia tan humilde no habría sobrevivido sin la vaca, pero pronto se dio cuenta que aquellos niños que jugaban en el jardín eran los mismos que él había conocido tiempo atrás. Entró en la casa y vio que allí estaban el padre y la madre de la familia, muy felices, y les preguntó: “Hace un tiempo vine y no tenían nada, ¿Cómo han hecho para prosperar de esta manera?”

Y el padre contestó: “Pues mire, antes teníamos una vaca con la que sobrevivíamos,  pero un buen día la vaca desapareció y tuvimos que aprender a hacer otras cosas que ni siquiera sabíamos que podíamos. Nos dimos cuenta que nuestra tierra era fértil para plantar verduras y con las verduras compramos más semillas y algo de ganado, y con los excedentes fuimos ganando dinero que invertimos en una nueva casa en la que alojamos a los caminantes y pudimos ahorrar para tener una vida holgada para nuestros hijos. Nos habíamos conformado con lo que nos daba esa vaca y cuando ya no la tuvimos, pudimos crecer”

(Anónimo)

A mí este relato siempre me ha recordado las historias de los “segundones”, esos hijos más pequeños de las familias rurales vascas, que por las tradiciones del mayorazgo, veían como todo el patrimonio del caserío quedaba en manos del primogénito y ellos se veían en la obligación de emigrar o pasarse como “mantenidos” en casa de sus hermanos toda su vida. Muchos de aquellos emigrantes volvían de su periplo ricos y hacendados o por lo menos habiendo disfrutado de una vida de aventura y pasión, posiblemente más enriquecedora que la del dueño del caserío que se había quedado estancado en el punto inicial, amarrado a su “vaca” particular.

¿Te has parado a pensar cuál es tu vaca? Cuál es esa fuente de ingresos que te mantiene esclavo de tus propios miedos. De tu miedo a perder, de tu miedo al fracaso, de tu miedo al cambio. Somos humanos, y en nuestra biología está el instinto de supervivencia que nos hace bloquearnos ante lo desconocido. Y lo dice uno que ha estado mucho tiempo aferrado a su “vaca flaca” y aún le cuesta soltarla del todo.

No recomiendo tampoco a nadie tirar la vaca al barranco de repente, en un pronto de locura emprendedora. Pero sí ser consciente  de todas las posibilidades que nuestra “vaca” propia nos tapa y no nos deja ver más allá. El miedo al cambio es grande, pero es mejor arrepentirse de haber hecho algo que de no haberlo intentado.

Relato #1 EL CAPULLO DE MARIPOSA

A finales del año pandémico de 2020 publiqué una serie de relatos relacionados con el coaching. Relatos, que hoy en día, siguen teniendo vigencia.

El poder de los relatos, de las pequeñas historias para aprender cómo encarar las situaciones y las emociones que nos rodean sigue siendo igualmente potente para los adultos y más tras esa pandemia que dio la vuelta a nuestra vida como un calcetín. Por eso quiero reeditar esta selección de los mejores relatos de coaching que me han acompañado en los momentos más conscientes de mi crecimiento y desarrollo personal. Espero que estos relatos te ayuden a elevar el ánimo y encarar el futuro con más energía.

Relato #1 EL CAPULLO DE MARIPOSA

Para entender que el coaching va más allá de querer ayudar

“Érase una vez un niño que paseaba por el campo, observando con curiosidad todo a su alrededor como hacen todos los niños. A un lado del camino observó cómo, de una rama colgaba un capullo de mariposa y en su interior  se adivinaba un  pequeño animalito que intentaba abrirse paso a través de aquella masa de fibras blancas entrelazadas que formaban  el blanquecino capullo. Estuvo largo rato contemplando cómo el bichito iba intentando abrir un orificio entre las hebras pero no conseguía abrir la más mínima grieta. Y mientras el capullo se balanceaba y se deformaba por el esfuerzo de la mariposa que se vislumbraba peleando en su interior, al niño le dio mucha pena y decidió ir a buscar un  palito para ayudar a la pequeña mariposa.

Armado de un palito de madera y sus pequeñas manos, el niño fue soltando la capa fibrosa del capullo poco a poco. Hizo primero un minúsculo a agujero y lo fue ampliando delicadamente  hasta que La mariposa, así, puedo encontrar un hueco suficiente para salir.  Pero al liberarse, la mariposa cayó bruscamente al suelo y allí mismo, delante del niño, la mariposa arrastrando lastimosamente su cuerpo débil y sus alas arrugadas, finalmente  murió.

Aquel niño, cargado de buenas intenciones, con voluntad de ayudar y evitar el sufrimiento a la mariposa, no comprendió que el esfuerzo de aquel insecto para abrirse camino a través del capullo era absolutamente vital y necesario, pues esa era, precisamente, la manera que la naturaleza había dispuesto para que las alas cogieran fuerza, y estuviera lista para volar una vez hubiera salido al exterior.”

(Adaptado de Jorge Bucay)

Cuando vemos a alguien crecer, sufrir o hacer algo que le cuesta, nuestra tendencia “samaritana” nos lleva a quererle ayudar y acortar su periodo de crisis. Así sobreprotegemos muchas veces a los hijos, a la pareja,  a los amigos, a los trabajadores a nuestro cargo, y no los dejamos crecer a su ritmo. Y al presionarles les hacemos más débiles y sin fuerzas para ser autónomos, completos y maduros. El coaching propone respetar los ritmos de aprendizaje interno del cliente y dejar que la fortaleza de cada uno aflore desde dentro. Aceptar que cada persona es capaz de superar sus obstáculos es la mejor forma de ayudarle.

VOLVEMOS A JUGAR EN LAS LANZADERAS DE EMPLEO

Hoy he confirmado de nuevo que la máxima atribuida a Platón es cierta:

“Se aprende más de una persona en una hora de juego que en un año de conversación”

Hoy he aprendido mucho de varias personas estupendas que participaban en una Lanzadera de Empleo en Vitoria-Gasteiz, impulsado por la Diputación Foral de Álava y la Fundación Santa María la Real; con la colaboración de Lanbide y del Ayuntamiento de la ciudad. 

El tradicional juego del parchís nos ha servido de base para profundizar más sobre nuestro objetivo profesional, a través de la dinámica del IKIGAI, hemos descubierto nuestros estilos de comportamiento según la metodología DISC y los colores, hemos trabajado con nuestros autosaboteadores, tomado conciencia de nuestros avances en el objetivo de conseguir empleo y hemos conocido nuestros principales motivadores que son el motor de nuestra capacidad para superar barreras.

Yo, como siempre, he disfrutado viviendo la implicación y compromiso de un grupo que compartía confiadamente sus miedos y sensaciones más personales gracias al juego. Esa es la potencia de las actividades de autoconocimiento y desarrollo personal basadas en el juego. Permiten crear un entorno en el que los participantes se sienten seguros y con ganas de compartir sus experiencias y realidades para mejorar sus competencias.

Al final todos han ganado. Porque aunque el tiempo ha impedido acabar la partida, el aprendizaje ha sido potente en ambos sentidos. Gracias a Leyre Sanz, pedagoga y facilitadora del grupo por permitirme compartir con ellos su experiencia de aprendizaje.

Un abrazo y a seguir tirando el dado.

COMPETENCIAS: EL ADN DEL TALENTO EMPRESARIAL

Al igual que en biología el ADN supone la base sobre la que se articula la vida, en la gestión empresarial las competencias suponen los ladrillos sobre los que se asienta el talento de los profesionales, su ADN empresarial.

EL TALENTO ES NUESTRO POTENCIAL

Un talento se define por recursos como la habilidad de una persona que es inherente, innata o que ocurre naturalmente. Se dice que un talento es una habilidad especial para hacer algo sin experiencia previa, estudio o tutela.

Un talento también puede ser desarrollado y mejorado con el tiempo con dirección, instrucción y entrenamiento. Para que un talento sea útil debe venir unido al esfuerzo y al deseo de superación.

LAS COMPETENCIAS SON NUESTRAS HABILIDADES DESARROLLADAS

Las competencias son un conjunto de habilidades y conocimientos relacionados que permiten que una persona actúe efectiva y eficientemente en un trabajo o situación.

Una competencia es un conjunto de conocimientos y habilidades. Es decir, la capacidad de responder demandas complejas, recurriendo y movilizando recursos, en contextos particulares.

Siguiendo con el símil biológico, si los talentos son las bases químicas del lenguaje de nuestro ADN (¿recuerdas los 4 nucleótidos: adenina (A), citosina (C), guanina (G) y timina (T)?)  en el modelo de TTI Success Insights® las bases del potencial serían los 4 estilos de comportamiento DISC.

Y las competencias serían como los aminoácidos esenciales, que en número de alrededor de una veintena constituyen el pilar fundamental de la vida al combinarse para formar las proteínas.

En el mundo de la empresa TTI ha definido 25 competencias con las que puede definir los pilares del desempeño de cualquier puesto profesional y conseguir aumentar la eficiencia en nuestra actividad laboral.

CLASIFICACIÓN DE LAS COMPETENCIAS

Estas 25 competencias se clasifican en 3 tipos, según que incluyan para su desarrollo conocimientos, actitudes personales o de relación con los demás:

a) COMPETENCIAS COGNITIVAS:

Son aquellas que incluyen en su desarrollo procesos cognitivos, estrategias, conocimientos y otros procesos mentales como la creatividad:

  • Pensamiento conceptual – Análisis de situaciones hipotéticas, patrones y / o conceptos abstractos para formular conexiones y nuevos conocimientos.
  • Aprendizaje continuo – Tomar la iniciativa para aprender regularmente nuevos conceptos, tecnologías y / o métodos.
  • Creatividad e innovación – Nuevos enfoques, diseños, procesos, tecnologías y/o sistemas para lograr el resultado deseado.
  • Toma de decisiones – Análisis de todos los aspectos de una situación para tomar decisiones consistentes y oportunas.
  • Pensamiento a futuro – Imaginar, proyectar y/o predecir lo que aún no se ha realizado.
  • Planificación y organización – Utilizar procedimientos lógicos y ordenados para que el trabajo se complete de manera efectiva.
  • Resolución de Problemas – Definición, análisis y diagnóstico de componentes clave de un problema para formular una solución.
  • Gestión de proyectos – Identificación y supervisión de todos los recursos, tareas, sistemas y personas para obtener resultados.

b) COMPETENCIAS INTRAPERSONALES:

Son aquellas que incluyen en su desarrollo procesos y actitudes sobre el manejo de uno mismo ante los acontecimientos del entorno:

  • Flexibilidad – Modifica, responde y se adapta fácilmente al cambio con una resistencia mínima.
  • Orientación a Metas – Establecer, perseguir y alcanzar objetivos, independientemente de los obstáculos o circunstancias.
  • Responsabilidad Personal – Ser responsable de las acciones personales.
  • Resiliencia – La habilidad para recuperarse rápidamente de la adversidad.
  • Proactividad – Demostrar iniciativa y disposición para comenzar a trabajar.
  • Gestión del tiempo y prioridades – Priorizar y completar las tareas a fin de entregar los resultados deseados dentro de los plazos asignados.

c) COMPETENCIAS INTERPERSONALES

Son aquellas que incluyen en su desarrollo procesos de relación e interactuación con los demás:

  • Aprecio a los demás – Identificarse con los demás y preocuparse por ellos.
  • Gestión del Conflicto – Comprender, abordar y resolver el conflicto de forma constructiva.
  • Orientación al cliente – Anticipar, satisfacer y/o superar las necesidades, los deseos y las expectativas de los clientes.
  • Diplomacia – Manejar de manera efectiva y con tacto problemas difíciles o delicados.
  • Desarrollo de Personas – Facilitar, apoyar y contribuir al crecimiento profesional de otros.
  • Persuasión – Convencer a los demás para que cambien su manera de pensar, creer o comportarse.
  • Habilidades Interpersonales – Comunicar de manera efectiva y relacionarse bien con todo tipo de personas.
  • Liderazgo – Organizar e influenciar a las personas para que crean en una visión y al mismo tiempo creen un sentido de propósito y dirección.
  • Negociación – Escuchar muchos puntos de vista y facilitar acuerdos entre dos o más partes.
  • Trabajo en equipo – Trabajar efectiva y productivamente con los demás.
  • Comprensión de los demás – Comprender la singularidad y las contribuciones de los demás.

CÓMO MEDIR LAS COMPETENCIAS

Estas 25 competencias son requeridas en algún nivel en todos los puestos. Con el test de competencias DNA25 de TTI Success Insights® podemos medir y evaluar el nivel que tienes en cada uno y cuáles son más importantes para tu actividad profesional.

Normalmente, la mayoría de los puestos sólo requieren el desarrollo de las primeras siete competencias.  ¿Quieres saber cuáles son las tuyas y cómo desarrollarlas? Ponte en contacto con nuestros consultores en el siguiente enlace:  https://calendly.com/biznesconsultores/reunion-inicial

LA ESCALERA DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

Comentábamos en el post anterior que nuestras habilidades en inteligencia emocional se pueden desarrollar en 5 pasos que podemos considerar secuenciales:

  1. Autoconciencia
  2. Autocontrol
  3. Automotivación
  4. Empatía
  5. Habilidades interpersonales

Vamos ahora a hablar de cada una de ellas:

1.- AUTOCONCIENCIA:

Si no somos conscientes de nuestras emociones y de cómo afectan a los demás, el resto de habilidades de la inteligencia emocional serán más difíciles de demostrar. Si no somos conscientes de nuestras emociones, será prácticamente imposible controlarlas.

¿Está en sintonía con su estado emocional?

¿De qué manera afectan sus emociones a los demás?

¿Está en sintonía con su estado de ánimo y emociones?

¿Con qué frecuencia se ríe de sí mismo? ¿Se ríe de sus propios defectos?

¿Cómo afectaría a su habilidad de toma de decisiones el ser más consciente de su estado de ánimo y emociones?

Ser consciente de sí mismo es el primer paso hacia el autocontrol.

2.- AUTOCONTROL:

Una vez que somos conscientes de nuestras emociones podemos empezar a controlarlas. Si no somos capaces de regular nuestras emociones resulta muy difícil poder concentrarse en cualquier tarea. El autocontrol también entra en juego cuando se introduce algún tipo de cambio en nuestra vida personal y profesional. Si damos rienda suelta a nuestras emociones, corremos el riesgo de desmotivarnos.

¿Cómo reacciona ante estímulos emocionales positivos?

¿Cómo reacciona ante estímulos emocionales negativos?

¿Cuánto tarda en calmarse después que le pasa algo bueno? ¿Y después de algo malo?

¿Cómo reacciona ante los cambios? ¿Le resulta fácil adaptarse?

Si fuera capaz de controlar sus mejor sus emociones ¿cómo influiría en su capacidad de tomar decisiones?

El Autocontrol conduce a una mayor Motivación.

3.- AUTOMOTIVACIÓN:

Permanecer motivado a pesar del propio estado emocional depende en gran medida de la autoconciencia y el autocontrol de las emociones. Parte de la inteligencia emocional consiste en canalizar tanto las emociones positivas como las negativas en energía productiva y orientada hacia un objetivo. Esta es la esencia de la motivación emocional. Si luchamos contra nuestra propia motivación, cada vez será más difícil invertir energía en los demás, sobretodo en cuanto a empatía se refiere.

¿Cómo le afecta cuando las cosas se vuelven en su contra?

¿Cómo se sentiría si estuviese trabajando a conciencia y no recibiera una compensación o el reconocimiento adecuado? ¿Qué haría al respecto?

¿Puede pensar en una situación en la que debería haber persistido pero no lo hizo? ¿Puede pensar en otra en la que la persistencia diera sus frutos?

¿Cuáles son sus metas en la vida? ¿Cuáles son sus pasiones en la vida? ¿Están relacionadas con su trayectoria profesional? ¿Van más allá del dinero y el reconocimiento? ¿Por qué trabaja?

¿De qué manera afectaría en la toma de decisiones un mayor nivel en su motivación y persistencia?

La motivación es esencial para la Empatía.

4.- CONCIENCIA SOCIAL:

Es importante entender y tener en cuenta los sentimientos de los demás cuando tratamos tomar una buena decisión. Aunque los sentimientos de los demás no son el único factor a tener en cuenta al tomar una decisión, son importantes y deben ser considerados. Los individuos que carecen de empatía pueden tener dificultades con las Habilidades Sociales.

¿Es usted mentor de alguien? Si es así, ¿puede pensar en una situación en la que presionó demasiado a alguien o no lo hizo lo suficiente? ¿Qué podría haber cambiado?

Si usted no tuvo la oportunidad de ser mentor, ¿puede pensar en un momento en que un mentor, gerente o supervisor le presionara demasiado? ¿Cómo podrían haber cambiado su reacción ante esta situación?

¿Puede pensar en una situación en la que tuviera que tomar una decisión difícil? ¿Cómo afectó a los demás? ¿Fue sincero, abierto y honesto con ellos desde el principio?

¿Está usted abierto a diferentes costumbres y culturas? ¿Cómo actúa cuando está en presencia de otras culturas?

Cuando un miembro de su equipo no está rindiendo al máximo, ¿cómo se enfrenta a la situación?

¿Cómo afectaría a su capacidad de toma de decisiones alcanzar un nivel más alto de empatía?

Conciencia Social es la piedra angular de la Regulación Social

5.- REGULACIÓN SOCIAL:

La capacidad para establecer y afianzar buenas relaciones con los demás depende del resto de las habilidades de la inteligencia emocional. Si tiene un correcto autocontrol y una buena conciencia social con los demás, le será fácil establecer buenas relaciones sociales. La regulación social es algo más que amistad. Aquellos que muestran buena regulación social son convincentes, fácilmente accesibles y expertos en establecer alianzas estratégicas.

¿Cómo describirían los demás su estilo de liderazgo?

¿Cómo convence a los demás para adaptarse a su manera de pensar? ¿Puede pensar en una situación en que lo consiguiera?

¿Cómo encuentra un terreno común en personas de diferentes sectores o formas de vida?

¿Cómo hace amigos o establece alianzas estratégicas en áreas fuera de su propia experiencia? ¿Suelen describirle como un “buen contacto”?

¿Cómo afectaría a su toma de decisiones el establecer relaciones más fácilmente?

Si avanzamos paso a paso en cada uno de estos escalones emocionales nos convertiremos en unos líderes más eficaces y tendremos la oportunidad de mostrar nuestro mejor yo para alcanzar el éxito profesional y personal.

EL MITO DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

“No olvidemos que las pequeñas emociones son los grandes capitanes de nuestras vidas y las obedecemos sin ni siquiera darnos cuenta.

Vincent Van Gogh.

Desde el genio de Van Gogh, hasta el prestigioso psicólogo y escritor Goleman, se ha ido evidenciando la importancia fundamental de las emociones en el comportamiento humano, a las que Goleman confiere incluso un porcentaje apabullante del éxito empresarial.

“Al comparar a los trabajadores más eficientes con los trabajadores medios en puestos ejecutivos sénior, cerca del 90% de la diferencia de sus perfiles se debe a factores relacionados con la inteligencia emocional en lugar de estar relacionados con habilidades cognitivas”

Daniel Goleman

La inteligencia emocional se ha convertido en la panacea de la educación, las relaciones y hasta de la gestión empresarial, siendo una piedra angular en cualquier proceso de desarrollo personal y profesional.

Pero ¿qué es la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional es la capacidad de sentir, entender y aplicar efectivamente el poder y la percepción de sus emociones y las emociones de los demás con el fin de facilitar un mayor nivel de colaboración y productividad.

El biólogo y filósofo chileno Humberto Maturana expone que:

“No es cierto que los seres humanos somos seres racionales por excelencia. Somos, como mamíferos, seres emocionales que usamos la razón para justificar u ocultar las emociones en las cuales se dan nuestras acciones.”

Y desde luego, las emociones dirigen inconscientemente la mayoría de nuestras acciones. Antes del proceso cognitivo, nuestras emociones tienen un efecto fisiológico sobre nosotros, incluso antes de entender lo que estamos sintiendo. Se trata esencialmente de los restos del prehistórico instinto de supervivencia “lucha o huida”. En momentos de gran emoción, la corteza pre-frontal, la más lenta y compleja (que controla el pensamiento racional y la toma de decisiones) se apaga y nuestra amígdala, más rápida e instintiva entra en acción, permitiéndonos reaccionar con rapidez.

La inteligencia emocional en la empresa

Sin embargo, si bien la capacidad para reaccionar con rapidez basada en la emoción es esencial para la supervivencia, no es muy útil por si sola para ayudarnos a tomar decisiones en nuestras vidas personales y profesionales. He aquí la necesidad e importancia de desarrollar y potenciar la inteligencia emocional en nuestra actividad laboral.  

Para lograr una mayor productividad, rendimiento y liderazgo en una organización empresarial se debe desarrollar un alto nivel de inteligencia emocional.

Por fortuna, la inteligencia emocional se puede medir y, sobre todo, se puede aprender.

Las 5 áreas de la inteligencia emocional

Tenemos a nuestro alcance la posibilidad de evaluar con TTI Talent Insights nuestras habilidades en cinco áreas de la inteligencia emocional:

  • Autoconciencia
  • Autocontrol
  • Motivación
  • Empatía
  • Habilidades interpersonales

Las tres primeras habilidades se circunscriben en la inteligencia emocional intrapersonal, que se refiere a lo que ocurre dentro de ti, y las dos últimas son de inteligencia interpersonal que se centra en las relaciones con los demás.

El orden de las cinco áreas no es aleatorio, sino que cada una depende y engloba a la anterior, de manera que es interesante trabajar en cada una de ellas de forma secuencial, empezando por la manera que cada uno entiende y controla sus emociones y se automotiva. Y después se desarrolla la empatía y las relaciones con los demás.

En los siguientes posts se facilitarán descripción y sugerencias para cada una de estas cinco áreas de la inteligencia emocional.