COACHING, EL EFECTO VACUNA

Hasta ahora tenía mis dudas si el coaching era un producto ASPIRINA o VITAMINA.

Los productos (o servicios) ASPIRINA son aquellos que resuelven un dolor concreto, acuciante y real. Son productos que afectan directamente a las necesidades básicas de las personas o las empresas (cuanto más dolor cures, más fácil son de vender). Los clientes los compran cuando los necesitan sin discutir demasiado el precio.  

ASPIRINAS: resuelven un dolor concreto, acuciante y real.

En este caso, funciona la estrategia clásica de identificar a clientes que sientan el dolor, y luego hacerles ver que tu producto es capaz de quitarles el dolor. La clave por tanto es la promesa de alivio, y cuanto más rápido lo hagas y el dolor sea más fuerte, mejor.

Por otro lado, los productos VITAMINAS  son productos no imprescindibles que hacen tu vida más fácil y cómoda, que te hacen sentir mejor, aunque su uso no es urgente. En éste tipo de productos el cliente, al no estar tan necesitado, requiere un proceso de convencimiento mayor y no son tan fáciles de vender, sobre todo en periodos de crisis o escasez.

VITAMINAS: te hacen sentir mejor, aunque su uso no es urgente.

Por eso para vender vitaminas tienes primero que educar al cliente en su uso (lo cuál supone un esfuerzo adicional) y ser capaz de que el cliente visualice las ventajas y beneficios que la adquisición de estos productos o servicios le reportarán en el futuro y esto es más complicado si el cliente se siente sin dolor en este momento

Según estos conceptos, los servicios de COACHING empresarial pueden resolver problemas concretos en las pymes de falta de motivación, de estrés, de miedos escénicos o de crisis de liderazgo y ser considerado ASPIRINA. Aunque es verdad que su vocación es más que deshacer entuertos, servir de impulso a que las personas y las pymes desarrollen todo su potencial y se fortalezcan para ofrecer su mejor versión, así que el carácter de VITAMINA parece más acertado.

El dilema es que ofrecer el coaching como aspirina hace que los clientes asocien nuestros servicios sólo para empresas enfermas o líderes incapaces y puede parecer un signo de debilidad contratarnos. Y ofrecerse puramente como mejora, tal como hace las vitaminas, hace que se nos considere un producto casi de lujo en las pymes, que suelen vivir siempre con una gestión austera muy pegada al día a día, y así se nos vea como innecesarios e imprescindibles.

La respuesta me llegó el día que me tocó vacunarme contra la COVID (ventajas de ser algo viejuno: ya tengo mis 2 dosis de Pfizer recién puestas). Mientras pensaba en la ilusión que me hacía ser vacunado me surgió la idea de que los servicios de  COACHING tienen el mismo efecto que una VACUNA: el coach le “pincha” al cliente para que éste desarrolle sus propios anticuerpos y se haga más fuerte ante cualquier reto y sea capaz de superar todos los “virus” que le surjan en el futuro. No sólo te cura el malestar del síntoma como la aspirina, ni te procura unas defensas adicionales externas, como las vitaminas, sino que te provoca una verdadera transformación desde dentro para que tú mismo seas capaz de enfrentarte a las dificultades y superarte para alcanzar tus objetivos.

COACH VACUNA

VACUNAS: se inoculan para desarrollar sus propias fortalezas

Con esta pandemia, pocos dudan del valor de las vacunas como solución a la crisis sanitaria. Con este símil, quizás el coaching sea también una herramienta de gran valor para las pymes y sus directivos en un momento que necesitamos líderes fuertes  e inmunizados contra la indecisión, la desorganización, la escasez de ventas o la desmotivación de los equipos.

Piensa en lo que una vacuna puede hacer por ti y por tu negocio y VACÚNATE con el coaching. Los únicos efectos secundarios serán convertirte en el mejor líder que tu empresa puedan necesitar.

Si quieres saber más sobre la COACH-VACUNA y conocer qué podemos hacer por ti, solicita tu cita gratuita para la vacunación. ¡Tenemos vacunas de todos los colores!

¿QUÉ ES LO ÚNICO IMPRESCINDIBLE PARA PASAR DE LAS EXCUSAS A LOS RESULTADOS?

Hoy en este video especialmente dedicado a las mujeres empresarias, grandes especialistas en hacer equilibrios entre su tiempo personal y profesional, te planteamos una pequeña adivinanza.

Escucha la historia de Marta y María, emprendedoras de éxito que se ven en el dilema de plantearse su crecimiento empresarial y con el vértigo de pensar cómo les va a afectar a su atareada vida. (pincha en el enlace para ver el video en Linkedn)

En BIZNES CONSULTORES les proponemos ser su apoyo en su negocio y en su vida con nuestro programa de Productividad Personal, y para ello tienen que cumplir un sólo requisito.

¿Te animas a ayudar a nuestras protagonistas adivinando cuál es el único requisito que necesitan para conseguir su éxito?

Varios de nuestros seguidores ya nos han dado sus respuestas:

  • Gestión del tiempo
  • Apoyo, consultores y estrategia
  • Abandonar las excusas
  • Compromiso al 100%

Todas estas acciones son importantes y pueden acercar a nuestras emprendedoras a su objetivo de crecimiento, pero en nuestra opinión lo único verdaderamente imprescindible para alcanzar sus sueños es:

“QUERER CAMBIAR”.

Ya lo decía Aristóteles en tiempos pretéritos: “Sólo hay una fuerza motriz, el deseo”. Y en palabras de John Whitmore, padre del coaching empresarial: “Cuando lo deseo, rindo más que cuando es una obligación. El deseo es mío, el deber es de los demás. La motivación interna es una cuestión de elección.”

Si tenemos la humildad de reconocer que queremos un cambio, ya tenemos el impulso principal de nuestro avance. El resto de herramientas son palancas accesorias que te sirven para llegar más fácil, como nuestro programa de coaching.

Si tú ya tienes el deseo de cambiar tu forma de gestionar el tiempo y quieres conocer qué podemos hacer por ti, solicita una consulta diagnóstica gratuita. Tenemos la herramienta a tu medida que te hará crecer en tu negocio.

¿POR QUÉ NECESITAS UN SHERPA PARA MEJORAR TU GESTIÓN DEL TIEMPO?

Hasta los alpinistas más experimentados requieren un sherpa para acceder a las montañas más altas. Aunque conocen todas las más modernas técnicas de ascensión, disponen de los mejores equipamientos y cuentan con la mayor motivación para escalar a la cima, todos se hacen acompañar por un sherpa profesional  que conoce el camino y es capaz de compartir el peso de sus equipos.

Esa es también la labor de un coach, acompañar desde la humildad la consecución de un objetivo y compartir la ruta proporcionando un apoyo seguro a sus cargas emocionales y sus creencias limitantes.

La semana pasada presentamos vía webinar las 5 ideas básicas de nuestro método para ganar tiempo y aumentar nuestra productividad personal.

A todos los asistentes se les explicó las bases del método y se les proporcionaron las herramientas básicas para conseguir una óptima gestión de su tiempo y una planificación eficaz y eficiente. Lo expusimos todo con detalle en 5 pasos que resumimos a continuación:

1.- Evalúa tu tiempo:

Clasifica las actividades que realizas de forma habitual y decide cuáles son las que te aportan más y menos valor. Planifica para intentar disminuir  la incertidumbre  y fija tus prioridades según los criterios clásicos de urgencia e importancia.

2.- Crea tu S.O.U.P.:

Si hay más trabajo por hacer que tiempo disponible para hacerlo, la solución pasa por dejar cosas sin hacer. La clave está en desarrollar el hábito de tomar buenas decisiones.  La herramienta que proponemos para mejorar tu productividad es lo que hemos denominado tu S.O.U.P.= SISTEMA DE ORGANIZACIÓN UNICO PERSONAL.

3.- Cambia de actitud:

El sistema que te permite sacar lo máximo de ti y que actúes de forma productiva en todo momento se fundamenta en cuatro pilares: La proactividad, la perspectiva, la simplicidad y el enfoque o concentración. Con ellos podrás evitar a los enemigos de la productividad: la procrastinación, la imprevisión, la falta de asertividad y el estrés.

4.- Cambia tus hábitos

Los hábitos son los automatismos que usamos para funcionar en el día a día habitualmente. Los malos hábitos nos hacen malgastar el tiempo y generan frustración y los buenos hábitos son esenciales para lograr el éxito personal y profesional. Desarrollar un nuevo hábito nos obliga a hacer algunas cosas nuevas de forma repetida  hasta lograr interiorizar el nuevo comportamiento de forma inconsciente.

5. Usa tus herramientas y ponte en acción.

Establecer unas rutinas para evitar perder el tiempo, aplicar unas buenas prácticas de gestión, aprender a planificar con eficacia y ahorrar tiempo haciendo las tareas más rápidas y sencillas son las recetas de cualquier organizador personal, pero lo importante es actuar con la actitud y los hábitos necesarios para llevarlas a cabo.

Puedes intentar hacerlo sólo, pero el 99% de los que lo hacen acaban abandonando antes de alcanzar la cima. Nosotros te proponemos ser tu sherpa particular en nuestro programa de coaching LIBERTAD PERSONAL para ganar tiempo para ti y para lo que más quieres.

TE COMPRO UNA HORA

“Érase una vez un niño que tenía once años. El niño era estudioso, normal y cariñoso con sus padres. Pero el niño le daba vueltas a algo en la cabeza. Su padre trabajaba mucho, lo ganaba bien y estaba todo el día en sus negocios. El hijo le admiraba porque ‘tenía un buen puesto’.

Cierto día el niño esperó a su padre, sin dormirse, y cuando llegó a casa, le llamó desde la cama:

– Papá -le dijo- ¿cuánto ganas cada hora?

– Hijo, no sé, bastante. Pon, si quieres, unos veinticinco euros. ¿Por qué?

– Quería saberlo.

– Bueno, duerme.

Al día siguiente, el niño comenzó a pedir dinero a su mamá, a sus tíos, a sus abuelos. En una semana tenía veinte euros. Y al regresar otro día, de noche, el niño volvió a llamar a su padre:

– Papá, dame cinco euros que me hacen falta para una cosa muy importante…

– ¿Muy importante, muy importante? Tómalos y duerme.

– No, papá, espera. Mira. Tengo veinticinco euros. Tómalos. ¡Te compro una hora! Tengo ganas de estar contigo. De hablar contigo. A veces me siento muy solo. Y tengo envidia de otros chicos que hablan con su padre… 

El padre le miró en silencio y tras un breve momento le abrazó.”

(cuento corto adaptado del libro “Dios de perfil y ochenta minifábulas más” de Fermín de Mieza)

Este cuento familiar nos da pie a hablar del valor del tiempo y de en qué lo invertimos. Se ha convertido en una especie de mantra eso de que «El tiempo es oro». Sin embargo ¿somos conscientes del valor de nuestro tiempo?

Conocer el valor de una hora de trabajo es una de las primeras tareas que todo profesional debe realizar, puesto que es a partir de entonces cuando toma conciencia la importancia de controlarlo y usarlo de forma más provechosa.

Obviamente es más sencillo calcular el valor de una hora laboral cuando se trabaja por cuenta ajena y con un salario fijo. Basta con dividir el sueldo anual por el número de días laborables y de horas de trabajo diario.

Cuando el salario es variable y depende, por ejemplo, de los resultados obtenidos, entonces se hace aún más significativo el valor de una hora de trabajo y, por ende, en qué y cómo se debe emplear.

Y por último, cuando se trabaja como autónomo, ya sea como empresario o profesional independiente, es cuando el concepto de ingresos variables toma verdadero sentido, al igual que lo toma el control del propio tiempo.

No obstante, como se ve en el relato, no debemos reducir el coste del tiempo a un simple valor monetario, puesto que también cuenta con un importante valor emocional que se aprecia claramente cuando tratamos de valorar el tiempo que no podemos destinar a los hijos, a la familia, al ocio, a nosotros mismos e incluso a cultivar relaciones personales dentro de nuestro trabajo. Algo que es muy difícil de evaluar y que va mucho más allá de un simple cálculo matemático.

Con esta salvedad, te propongo el ejercicio de calcular un valor monetario para una hora y un minuto de tu tiempo. No importa tanto la exactitud del dato sino como la toma de conciencia del valor de tu tiempo. A partir de tener ese dato en la mente, tu cerebro funcionará como una caja registradora que estará sumando valor a tu bolsillo y tu interés en aprovecharlo crecerá.

¿AÚN VALE LA PENA PLANIFICAR?

Sí… Claro que vale la pena. Solamente hay que aclarar algunos conceptos.

¿Cómo planificar en el siglo XXI?

La planificación supuso un gran paso cuando se asumió, hace más de medio siglo, como una de las funciones esenciales de la Dirección. La planificación consiste en prever lo que va pasar. No sólo limitarse a reaccionar ante los acontecimientos que se vayan presentando.

Sin embargo, en un entorno empresarial cada vez más cambiante, planificar se ha convertido en un ejercicio de adivinación muchas veces insuficiente  e inútil. ¿Para qué vamos a prever nada, si luego no se va a cumplir porque aparece algún imprevisto que lo fastidia todo?

Además la planificación puede dar una sensación de pérdida de libertad. Si no planificamos, no adquirimos el compromiso de hacer algo, y así no nos sentimos culpables en el caso de no hacerlo.

Incluso la planificación parece una cosa poco atractiva para las personas aventureras y creativas que hacen las maletas unos minutos antes de salir y deben recurrir continuamente a su ingenio para salir adelante.

Efectivamente, cuando no se hacen planes surgen un montón de oportunidades para demostrar nuestra capacidad de reacción, pero también aparecen al final  la frustración y el desaliento.

Si no queremos que el estrés y la improductividad se enquisten en el entorno laboral,  es la persona la que debe dirigir su trabajo, y no dejarse arrastrar por él.

¿Para qué planificar hoy?

La planificación se enfoca en disminuir la incertidumbre que presenta el futuro. Cuanto mejor planifiquemos, menos incierto será ese futuro. No importa tanto la exactitud de nuestro acierto como la posibilidad de disponer más tiempo para los aspectos más importantes del trabajo.

Por otra parte, la planificación también aumenta el compromiso con la decisión tomada. Para aumentar este efecto es conveniente consultar la planificación con las personas implicadas en ella, jefes, ayudantes, compañeros, colaboradores…, con el objeto de consensuar los compromisos adoptados.

En definitiva, con la planificación ocurre como con la pescadilla que se muerde la cola: no se puede planificar porque no se tiene tiempo, pero no se tendrá más tiempo si no se planifica.

¿POR QUÉ NOS PELEAMOS CON EL TIEMPO?

Son muchos los profesionales que tienen que alargar su jornada laboral hasta bien entrada la noche, se llevan trabajo a casa los fines de semana, no disfrutan de la totalidad de sus vacaciones, toman tranquilizantes y, encima, viven estresados con la sensación de no llegar al nivel que se espera de ellos.

¿Cuántas veces oímos cosas como: «No doy abasto», «No tengo tiempo», «Tengo tanto que hacer», «No me da la vida»? Continuamente tenemosla sensación de que el tiempo disponible no es suficiente.

El hecho es que el tiempo es un recurso muy diferente de todos los que estamos habituados a manejar:

  • Es equitativo: Es el único recurso repartido de modo universal: 86.400 segundos cada día.
  • Es inelástico: No puede acumularse ni ahorrarse ni tomarse prestado.
  • Es indispensable: Es necesario para desarrollar cualquier actividad y conseguir toda aspiración humana.
  • Es irreemplazable: No cabe sustituir el tiempo por ningún otro recurso.
  • Es inexorable: Fluye en un solo sentido. Siempre va hacia delante.
  • Es perecedero: El que sobra, pasa y es irrecuperable y no podemos crear más tiempo del que hay

Es paradójico, por tanto, ser consciente de que disponemos de todo el tiempo del mundo y que el problema no es su escasez, sino el uso que hacemos de éste. Podemos quejarnos de cómo y en qué lo utilizamos, pero no de no tenerlo.

La reacción habitual ante esa sensación de falta de tiempo es, trabajar más horas, trabajar más deprisa, o echarles la culpa a los demás, como si de esta forma pudiéramos fabricar más tiempo. Pero ni el exceso de actividad ni las prisas han resuelto nunca ningún problema; todo lo contrario, nos abocan al cansancio, el error y el estrés.

La sensación de pérdida de tiempo genera, además, frustración y desmotivación. Lógicamente, este tiempo no se pierde de forma voluntaria. Si así fuera sería más fácil evitarlo. La mayor parte de esta pérdida de tiempo es involuntaria e incluso inconsciente.

Tenemos la sensación de que no podemos controlar el tiempo, y son los demás los culpables de todo el que perdemos: jefes, colegas, colaboradores, clientes, familiares, amigos… De esta forma nos justificamos. Pero la conclusión es bien diferente: son nuestros propios hábitos los que nos hacen desaprovechar este recurso tan valioso. Por tanto, nuestro principal enemigo somos nosotros mismos.

Lo que hay que hacer es adquirir ciertos hábitos y habilidades que nos ayudarán a organizarnos y a hacer más cosas y mejor durante el tiempo disponible. Esta conclusión es mucho más esperanzadora, ya que siempre tenemos la posibilidad de modificar nuestro comportamiento y nuestros malos hábitos.

Como conclusión, aunque hay agentes externos que afectan al empleo de nuestro tiempo, somos los máximos responsables de su control. Y si no controlamos ni organizamos nuestro tiempo, entonces alguien lo hará por nosotros, pero no por nuestro bien, sino en beneficio propio: para cumplir sus propios objetivos, prioridades, planes, compromisos…

Esta es la base de nuestro programa de coaching LIBERTAD PERSONAL, en el que descubrirás los secretos para el cambio de actitud y de hábitos y todas las herramientas para dejar de pelearte por el tiempo y aliarte con él.

Son muchos los profesionales que tienen que alargar su jornada laboral hasta bien entrada la noche, se llevan trabajo a casa los fines de semana, no disfrutan de la totalidad de sus vacaciones, toman tranquilizantes y, encima, viven estresados con la sensación de no llegar al nivel que se espera de ellos.

¿Cuántas veces oímos cosas como: «No doy abasto», «No tengo tiempo», «Tengo tanto que hacer», «No me da la vida»? Continuamente tenemosla sensación de que el tiempo disponible no es suficiente.

El hecho es que el tiempo es un recurso muy diferente de todos los que estamos habituados a manejar:

  • Es equitativo: Es el único recurso repartido de modo universal: 86.400 segundos cada día.
  • Es inelástico: No puede acumularse ni ahorrarse ni tomarse prestado.
  • Es indispensable: Es necesario para desarrollar cualquier actividad y conseguir toda aspiración humana.
  • Es irreemplazable: No cabe sustituir el tiempo por ningún otro recurso.
  • Es inexorable: Fluye en un solo sentido. Siempre va hacia delante.
  • Es perecedero: El que sobra, pasa y es irrecuperable y no podemos crear más tiempo del que hay

Es paradójico, por tanto, ser consciente de que disponemos de todo el tiempo del mundo y que el problema no es su escasez, sino el uso que hacemos de éste. Podemos quejarnos de cómo y en qué lo utilizamos, pero no de no tenerlo.

La reacción habitual ante esa sensación de falta de tiempo es, trabajar más horas, trabajar más deprisa, o echarles la culpa a los demás, como si de esta forma pudiéramos fabricar más tiempo. Pero ni el exceso de actividad ni las prisas han resuelto nunca ningún problema; todo lo contrario, nos abocan al cansancio, el error y el estrés.

La sensación de pérdida de tiempo genera, además, frustración y desmotivación. Lógicamente, este tiempo no se pierde de forma voluntaria. Si así fuera sería más fácil evitarlo. La mayor parte de esta pérdida de tiempo es involuntaria e incluso inconsciente.

Tenemos la sensación de que no podemos controlar el tiempo, y son los demás los culpables de todo el que perdemos: jefes, colegas, colaboradores, clientes, familiares, amigos… De esta forma nos justificamos. Pero la conclusión es bien diferente: son nuestros propios hábitos los que nos hacen desaprovechar este recurso tan valioso. Por tanto, nuestro principal enemigo somos nosotros mismos.

Lo que hay que hacer es adquirir ciertos hábitos y habilidades que nos ayudarán a organizarnos y a hacer más cosas y mejor durante el tiempo disponible. Esta conclusión es mucho más esperanzadora, ya que siempre tenemos la posibilidad de modificar nuestro comportamiento y nuestros malos hábitos.

Como conclusión, aunque hay agentes externos que afectan al empleo de nuestro tiempo, somos los máximos responsables de su control. Y si no controlamos ni organizamos nuestro tiempo, entonces alguien lo hará por nosotros, pero no por nuestro bien, sino en beneficio propio: para cumplir sus propios objetivos, prioridades, planes, compromisos…

Esta es la base de nuestro programa de coaching LIBERTAD PERSONAL, en el que descubrirás los secretos para el cambio de actitud y de hábitos y todas las herramientas para dejar de pelearte por el tiempo y aliarte con él.

HOMENAJE A UN VIEJO EMPRENDEDOR

Hoy martes y trece de Abril de 2021, cumple sus 99 años, apagándose en una cama de hospital, un viejo emprendedor al que tengo el honor de llamar “aita”.

Su historia es la de tantos otros que pasaron la guerra y sus penurias y sobrevivieron al albor de su trabajo y esfuerzo. Vizcaíno, huérfano de madre, superviviente del bombardeo de Durango y exiliado de niño a Francia pudo volver a estudiar después de la guerra y convertirse en profesor de la escuela de aprendices de Vitoria, donde formó a centenares de alumnos en técnicas de taller. En 1958 montó su propio negocio centrado en la fabricación de mobiliario urbano con chapa perforada, a la vez que formaba una familia con su mujer, sus suegros y mis dos hermanas y yo.

Poco a poco su taller se fue convirtiendo en una empresa industrial con más de 30 trabajadores y durante 58 años equipó miles de parques infantiles con juegos, bancos y papeleras en todo el territorio nacional. La pasada crisis financiera acabó con aquel proyecto,  pero aún se pueden ver los viejos equipamientos de la marca YOR en muchos espacios públicos.

A la 2ª generación de la empresa familiar, a veces nos ha costado reconocer el mérito de todos esos emprendedores fundadores que partieron de cero y en un entorno de carencias supieron desarrollar sus proyectos con tesón y constancia. Por ello quiere recopilar en este post, como homenaje, el legado que este veterano industrial, como tantos otros de aquella generación perdida nos dejaron. Ellos no estudiaron economía ni gestión de empresas pero tenían la sabiduría de una vida forjada en el trabajo.

DECALOGO DEL VIEJO EMPRENDEDOR:

  1. APROVECHA LO QUE TIENES: Una de las frases más repetidas de mi padre era “Hay que arar con los bueyes que tenemos”, cuando me quejaba de lo que no teníamos y no era consciente de las capacidades de nuestra gente.
  1. INNOVA: Su obsesión era estar siempre creando nuevos elementos de juego para aumentar el catálogo de productos: “Siempre hay que sacar algo nuevo”.
  1. RELATIVIZA LOS PROBLEMAS: Cuando algo parecía sobrepasarnos me repetía: “Si se soluciona con dinero, es que no es tanto problema”, y efectivamente, no había problema irresoluble que preocupara eternamente.
  1. SÉ GENEROSO: A pesar del lógico orgullo del padre que quiere que los hijos continúen con el negocio, él siempre nos dijo: “Estudia lo que quieras, que el taller siempre estará allí”.
  1. ACTÚA BIEN: Su mayor virtud ha sido siempre su bonhomía, frente  a clientes, empleados y colaboradores y su máxima: “Ante la duda, es mejor pecar de bueno.”
  1. DISFRUTA DE TU NEGOCIO: Siempre ha dicho, incluso ya pasado su derecho a retirarse que “Esto es lo que me gusta y esta es mi vida”. Sin embargo tuvo la generosidad de ponerse a un lado cuando las nuevas normas técnicas le sobrepasaron.
  1. JUEGA PARA GANAR: A mi padre le llamaban los amigos: “El número 1”, por el pundonor de querer ganar en cada juego, ya sea jugando pelota, a mus o en sus negocios. Y no era por obtener más beneficios, sino por el gusto por hacer las cosas bien.
  1. ESFUÉRZATE: Una frase que me ha acompañado mucho era “El que hace lo que puede no está obligado a más”. Me permitía reconfortarme cuando mi esfuerzo, preparando una oferta o un proyecto no obtenía recompensa, valorando también la importancia de haberlo hecho lo mejor posible.
  1. REINVIERTE EN TU PROYECTO: Esta es una creencia que muchas veces discutía, pero él me enseño que todos los beneficios se debían reinvertir en la empresa. Supongo que era necesario alimentar los sueños para que crezcan.
  1. SIÉNTETE SATISFECHO: Y por último, el aprendizaje de no quejarse y sentirte a gusto con lo que se tiene y cómo se vive. Mi padre siempre decía, recordando su vida. “Yo he vivido bien”, a pesar de todas las penurias pasadas que en nuestra generación ni siquiera hemos conocido. Y eso es el germen de la verdadera felicidad.

Gracias, aita, por todos estos aprendizajes. En tus casi 100 años has sido una referencia para mí, para tu familia  y para todos con los que has coincidido. Mi sentido homenaje a mi padre, un viejo emprendedor, y mi amor y reconocimiento por todo lo que me has enseñado. Eskerrik asko, aita.

LA TIRANÍA DEL COACHING. UNA LECTURA CRÍTICA

¿Es el coaching una herramienta alienante que implementa una ideología neoliberal de las empresas y constituye un “golpe de estado” a las humanidades?

Esta es la tesis del libro “La dictadura del coaching” de Vanessa Pérez Gordillo, licenciada en filosofía y miembro del espacio de comunicación social vocesenlucha, de identidad marxista y revolucionaria. Ella defiende, con un estilo franco y muy entusiasta, que el coaching es un instrumento del capitalismo que acrecienta la diferencia de clases a través de dar responsabilidad al individuo e invisibilizar al colectivo, evitando así la rebeldía social. La autora considera muy peligrosa la aplicación de esta disciplina en el mundo de la educación, contribuyendo a la “bestialización” del carácter. De hecho el subtítulo del libro es “Manifiesto por una educación del yo al nosotros”.

No seré yo quien discuta y se atreva a rebatir los argumentos de la autora, que resulta, por cierto, muy agradable de leer y escuchar y que además cuenta con un poderoso aliado, el mismo Sócrates, que en el epílogo, en una deliciosa conversación con el mismo libro, se escandaliza de los usos de la mayéutica socrática por parte de los “presuntuosos” coachs.

Obviamente no estoy de acuerdo con  este “antimanual del coaching”, pero desde la humildad de un simple copiloto que sólo pretende poner a disposición de las pequeñas empresas una herramienta que usan las grandes, quiero aprovechar las críticas del libro para tomar conciencia de los peligros del coaching mal entendido, aunque bien intencionado, y aprender así de nuestros errores:  

  • El coaching es una ideología del rendimiento, y sólo persigue la acumulación de riquezas en las empresas a través de la capacitación del trabajador.

Efectivamente, el precursor del coaching empresarial Sir John Whitmore, define el coaching como “El método para mejorar de rendimiento de las personas”. Pero, aunque es un eslogan muy atractivo para vender procesos de coaching a las empresas, realmente cuando se habla de rendimiento se refiere más a la satisfacción de alcanzar sus propias metas y su máximo potencial como persona. Producir más y explotar al trabajador no es nunca un objetivo del coaching, aunque algunos quieran aprovecharlo para ello.

  • El coaching es una herramienta del capital que deshumaniza y mercantiliza socialmente el mundo y que sólo se interesa porque todo sea rentable.

Es verdad que todo se mercantiliza en esta sociedad, desde el ecologismo hasta el arte o el altruismo, pero no es razón para descalificar la potencia de una herramienta que precisamente persigue aflorar los deseos y características más humanos de las personas; las emociones, la empatía y la comunicación.

  • El coaching es caro y sólo accesible para los ricos, siendo un instrumento de una ideología de clases.

Puede que esto fuera cierto en un inicio y fuera algo sólo al alcance de las escuelas privadas e institutos prestigiosos, pero ahora es una disciplina que resulta muy accesible para aprender. Aunque esto es precisamente lo que resulta muy inquietante para la autora, porque se escandaliza por su aplicación en la escuela pública y lo considera más que un aire fresco en la enseñanza, una usurpación del espacio educativo.

  • El coaching es una herramienta para dar codazos y desprenderse de los demás y calmar así los instintos de rebeldía social.

El hecho de que se persiga empoderar al individuo y responsabilizarse de sí mismo y dejar de hacerse la víctima no es, en ningún caso, un síntoma de comportamiento elitista y egoico. De hecho la potencia social del coaching como transformador de la sociedad colectiva a través de la transformación de las personas individuales es uno de sus mayores activos.

  • El coaching promete felicidad y promulga el pensamiento positivo y sólo provoca ansiedad y depresión.

Aquí sí que podemos estar pisando terreno pantanoso. La promesa de la felicidad y el positivismo como filosofía de vida resulta a todas luces engañosa, al igual que con otras técnicas o terapias alternativas. Puede que sea atrevido definir el coaching como una herramienta para ser feliz, sobre todo si se asocia el bienestar a la acumulación material que construye burbujas que sólo piensan en hacer crecer su cuenta bancaria, pero avanzar hacia la conciencia y la responsabilidad personal nos acerca también a un estado de satisfacción interna que se antoja bastante deseable. Y claro que puede aparecer la frustración, si ligamos nuestra felicidad a la mera consecución de objetivos, pero lo importante no es haber llegado, sino cómo estás en camino.

  • La educación se convierte en mero entrenamiento para convertirse en “empresarios de sí mismo” que se autoexplotan.

Los entrenadores deportivos profesionales también se sentían amenazados cuando se publicaron los primeros libros de coaching en el ámbito del tenis, porque creían que se ponía patas arriba su enseñanza y minaban su autoridad. Sin embargo el cambio de filosofía que suponía reducir los obstáculos internos del jugador liberaba una capacidad natural e innata de aprendizaje superior a la aportación técnica del entrenador. El modelo de una bellota que esconde en su interior un majestuoso roble es un ejemplo de que necesitamos nutrientes, aire y luz, pero la capacidad de convertirnos en roble ya se halla en nuestro interior. El coaching va más allá de la formación, es más trans-formación, y en ningún caso explotación.

  • El coaching pretende que las personas crean que todos pueden ser el número 1, y no piensen en una construcción colectiva.

Está claro que no todos pueden ser el número uno, porque para que alguien lo sea debe haber perdedores. Pero en el coaching de equipo podemos conseguir que la suma de todos sea mayor que la suma de las partes y valores como la cooperación, la comunicación eficaz y los objetivos compartidos mejoran el funcionamiento y el desarrollo común del ecosistema social.

En definitiva, a pesar de la mala fama causada por los “haters”, la mala praxis y las expectativas exageradas, el coaching no debe de darnos miedo. Es una herramienta potente que lejos de suponer una nueva religión alienante basada en el culto al yo, constituye el modo definitivo de aprendizaje. El coaching es inteligencia emocional puesta en práctica y las culturas de coaching basadas en la colaboración, el establecimiento de un propósito, la motivación y la responsabilidad personal son conductas que favorecen un estilo nuevo en las empresas que las humaniza y devuelve el poder a las personas y permite construir un  nosotros.

Los coachs no tenemos todas las respuestas, pero tenemos muchas de las preguntas.

Espero que Sócrates nos perdone.

EL IMPACTO DEL COACHING EN LA PYME VASCA

Hoy en la Universidad se va a hablar de coaching.

Y esto va a ser así porque una alumna del grado de ADE+DERECHO  va a defender su TFG (Trabajo Fin de Grado) en la Facultad de Economía y Empresa  (Sarriko) en la Universidad del País Vasco UPV/EHU con el título:  “EL IMPACTO PRESENTE Y FUTURO DEL COACHING EN LA PYME VASCA: REALIDAD Y PERSPECTIVAS” dirigida por la profesora Goizalde Hernando Saratxaga.

Su autora es Irene Yoller Masedo, mi hija mayor, lo que me hace estar especialmente orgulloso y agradecido por tres razones:

  1. Por haber elegido un tema como el coaching empresarial con el que me siento muy implicado y que me ha permitido integrar el coaching en las conversaciones familiares,
  2. Por haberme dedicado cariñosamente su trabajo y
  3. Por haber confiado y difundido la potencia de una herramienta como el coaching para el desarrollo de las pequeñas empresas y las personas que las forman.

Por estar aún pendiente de defensa, no me resulta posible comentar las conclusiones finales de su trabajo, pero le he pedido permiso para transcribir el resumen del mismo para dar idea de su contenido:

“Este trabajo estudia el impacto del coaching empresarial en la PYME vasca desde una doble perspectiva: desde la mirada de los autónomos, gerentes y empresarios vascos, y, desde el punto de vista de los coaches profesionales. La incipiente disciplina del coaching está adquiriendo cada vez mayor presencia en el mundo empresarial, al empezar a ser conscientes los empresarios del poder de transformación que tiene y los beneficios que puede aportar a las organizaciones. No obstante, la PYME vasca cuenta aún con un perfil escéptico frente al mismo. Con los tiempos que corren, el sentimiento generalizado de supervivencia en el mercado establece unas prioridades a las empresas en las que el coaching tiene poca cabida actualmente. Sin embargo, se prevé un crecimiento paulatino de la acogida del coaching por las PYMEs vascas en los próximos años, impulsado por una gran necesidad de cambio de las empresas. Este trabajo pone el foco en las personas y en los equipos formados por ellas, ofreciendo expectativas alentadoras y esperanzadoras a la comunidad del coaching y una progresiva apertura de mercado en Euskadi.”

Un buen trabajo y una acertada apreciación que comparto: El coaching es una potente herramienta transformadora que aún no ha sido aprovechada y valorizada por las pequeñas empresas, por desconocimiento o por estar enfocadas en otras batallas que parecen más urgentes. Pero su valor paso a paso se irá reconociendo para potenciar el liderazgo en los procesos de cambio y crecimiento empresarial.

Gracias a Irene y a la Universidad por ayudar a poner en valor esta disciplina basada en y para las personas y con la que pueden alcanzar su máximo desempeño.

Si quieres también colaborar en impulsar tu empresa desde el coaching, abrimos grupo de  nuevo en nuestro programa “MPA” (Motivos para la acción).  Este martes, 23 de marzo puedes asistir gratuitamente al taller on line. Consulta horarios en nuestra web www.biznesconsultores.com

UNA HISTORIA DE FRACASO Y RESILIENCIA

El coaching profesional  es una herramienta transformadora con un gran poder de resiliencia.

Para demostrarlo, hoy he pedido permiso a mi primer cliente para contar su historia de resiliencia, entendida como la capacidad  de aceptar sus adversidades y aprender de ellas con resultados positivos.

Mi primer cliente era un empresario bien formado, con un MBA y con una experiencia  de más de 22 años en gestión de pymes. Era la segunda  generación de una empresa familiar de una industria del metal con más de 50 años de existencia. Su empresa daba trabajo a unos 30 trabajadores  y tenía un gran reconocimiento en el mercado, lo que le permitió a mi cliente presidir incluso la organización empresarial de su sector a nivel nacional.

Pero la anterior crisis económica hizo mella en aquella empresa antes solvente y bien balanceada. Con una reducción en su facturación del 80% y después de aguantar 7 años de pérdidas y sucesivos EREs temporales acordados con la plantilla para evitar despidos, la sociedad mercantil tuvo que ir a un procedimiento concursal que acabó en su liquidación cumplidos ya los 57 años desde su fundación.

Mi cliente, después de dedicar casi toda su vida profesional a la empresa familiar, se quedó, según sus palabras, “con el corazón negro” y un profundo sentimiento de fracaso por haber tenido que enterrar  el proyecto familiar. Desprendido de su identidad y prestigio laboral, perdido y desorientado, era paciente potencial de psicofármacos antidepresivos.

En este punto, indagando en su nuevo propósito vital, descubrió la disciplina del coaching empresarial y empezó mi relación con él.

Después de un intenso trabajo de acompañamiento, el cliente fue consiguiendo paulatinamente superar muchos de sus bloqueos  y convertir sus fracasos en aprendizajes:

  • Renovó su propia identidad, tomando conciencia que él era más que el gerente de su empresa, con la que se sentía tan identificado en los últimos años.
  • Superó su sentimiento de culpabilidad por el fracaso empresarial, aprendiendo que para ser buen empresario no sólo hay que saber crear empresas, sino también saber cerrarlas.
  • Se reinventó en una nueva actividad profesional, que ahora le apasiona y en la que puede hacer valer su experiencia , actitudes y conocimiento.
  • Con un gran trabajo interno, fue capaz de aceptar e incluso animar un nuevo proyecto empresarial  surgido de los rescoldos de su antigua empresa e impulsado por varios  de sus  extrabajadores
  • En definitiva, la crisis le dio la oportunidad de saber qué era lo que realmente quería, de dejar de sentirse víctima de las circunstancias ajenas y de hacerse responsable de tu propia historia.

Porque estas son las claves del coaching profesional: CONCIENCIA Y RESPONSABILIDAD .  Conciencia para percibir con claridad los hechos relevantes y saber lo que es, en realidad, importante y Responsablidad para asumir nuestra capacidad de elección y sentirnos dueños de nuestro propio destino.

Como dijo el precursor del coaching empresarial, Sir John Whitmore: “Generar conciencia y responsabilidad es la esencia del buen coaching y activa el aprendizaje natural”.

(NOTA:  Por cierto, aquel mi primer cliente  se llama Javier, como yo, y su anterior proyecto empresarial era la fábrica de columpios YOR (abreviatura de su apellido Yoller) con los que quizás hayas jugado alguna vez en los parques infantiles.   Ahora se dedica al coaching con toda su pasión y estará encantado de mostrarte la potencia de esta gran herramienta de transformación personal y profesional. )