PELEAR CON EL TIEMPO

¿POR QUÉ NOS PELEAMOS CON EL TIEMPO?

Son muchos los profesionales que tienen que alargar su jornada laboral hasta bien entrada la noche, se llevan trabajo a casa los fines de semana, no disfrutan de la totalidad de sus vacaciones, toman tranquilizantes y, encima, viven estresados con la sensación de no llegar al nivel que se espera de ellos.

¿Cuántas veces oímos cosas como: «No doy abasto», «No tengo tiempo», «Tengo tanto que hacer», «No me da la vida»? Continuamente tenemosla sensación de que el tiempo disponible no es suficiente.

El hecho es que el tiempo es un recurso muy diferente de todos los que estamos habituados a manejar:

  • Es equitativo: Es el único recurso repartido de modo universal: 86.400 segundos cada día.
  • Es inelástico: No puede acumularse ni ahorrarse ni tomarse prestado.
  • Es indispensable: Es necesario para desarrollar cualquier actividad y conseguir toda aspiración humana.
  • Es irreemplazable: No cabe sustituir el tiempo por ningún otro recurso.
  • Es inexorable: Fluye en un solo sentido. Siempre va hacia delante.
  • Es perecedero: El que sobra, pasa y es irrecuperable y no podemos crear más tiempo del que hay

Es paradójico, por tanto, ser consciente de que disponemos de todo el tiempo del mundo y que el problema no es su escasez, sino el uso que hacemos de éste. Podemos quejarnos de cómo y en qué lo utilizamos, pero no de no tenerlo.

La reacción habitual ante esa sensación de falta de tiempo es, trabajar más horas, trabajar más deprisa, o echarles la culpa a los demás, como si de esta forma pudiéramos fabricar más tiempo. Pero ni el exceso de actividad ni las prisas han resuelto nunca ningún problema; todo lo contrario, nos abocan al cansancio, el error y el estrés.

La sensación de pérdida de tiempo genera, además, frustración y desmotivación. Lógicamente, este tiempo no se pierde de forma voluntaria. Si así fuera sería más fácil evitarlo. La mayor parte de esta pérdida de tiempo es involuntaria e incluso inconsciente.

Tenemos la sensación de que no podemos controlar el tiempo, y son los demás los culpables de todo el que perdemos: jefes, colegas, colaboradores, clientes, familiares, amigos… De esta forma nos justificamos. Pero la conclusión es bien diferente: son nuestros propios hábitos los que nos hacen desaprovechar este recurso tan valioso. Por tanto, nuestro principal enemigo somos nosotros mismos.

Lo que hay que hacer es adquirir ciertos hábitos y habilidades que nos ayudarán a organizarnos y a hacer más cosas y mejor durante el tiempo disponible. Esta conclusión es mucho más esperanzadora, ya que siempre tenemos la posibilidad de modificar nuestro comportamiento y nuestros malos hábitos.

Como conclusión, aunque hay agentes externos que afectan al empleo de nuestro tiempo, somos los máximos responsables de su control. Y si no controlamos ni organizamos nuestro tiempo, entonces alguien lo hará por nosotros, pero no por nuestro bien, sino en beneficio propio: para cumplir sus propios objetivos, prioridades, planes, compromisos…

Esta es la base de nuestro programa de coaching LIBERTAD PERSONAL, en el que descubrirás los secretos para el cambio de actitud y de hábitos y todas las herramientas para dejar de pelearte por el tiempo y aliarte con él.

Son muchos los profesionales que tienen que alargar su jornada laboral hasta bien entrada la noche, se llevan trabajo a casa los fines de semana, no disfrutan de la totalidad de sus vacaciones, toman tranquilizantes y, encima, viven estresados con la sensación de no llegar al nivel que se espera de ellos.

¿Cuántas veces oímos cosas como: «No doy abasto», «No tengo tiempo», «Tengo tanto que hacer», «No me da la vida»? Continuamente tenemosla sensación de que el tiempo disponible no es suficiente.

El hecho es que el tiempo es un recurso muy diferente de todos los que estamos habituados a manejar:

  • Es equitativo: Es el único recurso repartido de modo universal: 86.400 segundos cada día.
  • Es inelástico: No puede acumularse ni ahorrarse ni tomarse prestado.
  • Es indispensable: Es necesario para desarrollar cualquier actividad y conseguir toda aspiración humana.
  • Es irreemplazable: No cabe sustituir el tiempo por ningún otro recurso.
  • Es inexorable: Fluye en un solo sentido. Siempre va hacia delante.
  • Es perecedero: El que sobra, pasa y es irrecuperable y no podemos crear más tiempo del que hay

Es paradójico, por tanto, ser consciente de que disponemos de todo el tiempo del mundo y que el problema no es su escasez, sino el uso que hacemos de éste. Podemos quejarnos de cómo y en qué lo utilizamos, pero no de no tenerlo.

La reacción habitual ante esa sensación de falta de tiempo es, trabajar más horas, trabajar más deprisa, o echarles la culpa a los demás, como si de esta forma pudiéramos fabricar más tiempo. Pero ni el exceso de actividad ni las prisas han resuelto nunca ningún problema; todo lo contrario, nos abocan al cansancio, el error y el estrés.

La sensación de pérdida de tiempo genera, además, frustración y desmotivación. Lógicamente, este tiempo no se pierde de forma voluntaria. Si así fuera sería más fácil evitarlo. La mayor parte de esta pérdida de tiempo es involuntaria e incluso inconsciente.

Tenemos la sensación de que no podemos controlar el tiempo, y son los demás los culpables de todo el que perdemos: jefes, colegas, colaboradores, clientes, familiares, amigos… De esta forma nos justificamos. Pero la conclusión es bien diferente: son nuestros propios hábitos los que nos hacen desaprovechar este recurso tan valioso. Por tanto, nuestro principal enemigo somos nosotros mismos.

Lo que hay que hacer es adquirir ciertos hábitos y habilidades que nos ayudarán a organizarnos y a hacer más cosas y mejor durante el tiempo disponible. Esta conclusión es mucho más esperanzadora, ya que siempre tenemos la posibilidad de modificar nuestro comportamiento y nuestros malos hábitos.

Como conclusión, aunque hay agentes externos que afectan al empleo de nuestro tiempo, somos los máximos responsables de su control. Y si no controlamos ni organizamos nuestro tiempo, entonces alguien lo hará por nosotros, pero no por nuestro bien, sino en beneficio propio: para cumplir sus propios objetivos, prioridades, planes, compromisos…

Esta es la base de nuestro programa de coaching LIBERTAD PERSONAL, en el que descubrirás los secretos para el cambio de actitud y de hábitos y todas las herramientas para dejar de pelearte por el tiempo y aliarte con él.

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